Sigo los acontecimientos de mi pueblo como si pasaran en otra galaxia. Encerrado en mí, ajeno a todo, y con grandes dificultades para empatizar con muchas de las cuestiones y situaciones planteadas en mi pueblo. Así que mis palabras son las de un ser extraño y forzadamente ajeno a todo lo que parece importar, estoy asombrado, RTVLB, tras 26 años narrando la vida de Los Barrios, desaparece. Son imperativos que cuentan de qué va la fiesta andalucista. Pero ¿Quién limpiará los platos rotos de la fiesta, las trabajadoras de Clece?
Desde mi punto de vista, esperaba un cambio y no un barullo callejero. Un cambio que supondría la destrucción de la superestructura socialista barreña para sustituirla por otra que se adecuara al pueblo. ¡Qué esta destrucción implicase violencia gratuita!, es otro debate. Pero lo que todos teníamos claro es que iba a ser después de las elecciones municipales.
Como barreño, soy de los que piensan que la concepción puramente de cambio no implica la violencia, aunque suele abocarse a ella. Pero la violencia es un mal menor, no un requisito. Para el gobierno municipal, en cambio, la violencia es prescriptiva. Sin violencia, no hay privilegios. ¿Quiénes son los subversivos peligrosos, los de pueblo o los del PA? Juegos semánticos al margen, parece claro que no se encaja en ninguna de las concepciones que se esperaba de este partido político. Mucha gente en la calle, por mucha bulla que arme y muchas portadas que acapare, no es un cambio esperado sino un lamento. Utilizando la misma lógica se puede decir que un enfado no es por sí mismo una postura política, y que un deseo no es un programa ni una reivindicación. Estar harto de los políticos no supone nada más allá de la propia hartura, y pedir un cambio genérico del “sistema”, sea lo que sea eso, no articula un movimiento.
Para posibilitar un cambio político, tiene que haber unas reivindicaciones claras y concretas, un alcalde que pueda satisfacer o negar esas demandas, y cuyo cuello pueda ser reclamado como prenda, y unos plazos en los que se puedan llevar a cabo. Ni siquiera en las grandes revoluciones se pedía “el todo”: se reclamaban cosas concretas, aunque fueran burras. Ejemplo: “¡Todo el poder para el Alcalde de Los Barrios!”. No es una consigna abstracta: manifiesta la reclamación del pueblo barreño a renunciar a sus poderes y competencias mediante decreto y se traspasa por un voto al gobierno local que lo hace de buena gana y con despido libre y vengativo.
¿Qué se hace en estos días de verano? De todo y nada. De entre la empanada andalucista de cosas que se escuchan apenas asoma algo que pueda sonar a consigna plausible. Parece que hay una reforma en el pueblo, que no termina de concretarse en qué términos. Y estos no pueden ser muy complicados. Aunque los cambios que pueden provocar los andalucistas son radicales, complejos e irreversibles, las peticiones que la desatan son claras, simples, directas y concernientes a un aspecto concretísimo del descontento. Por eso ruedan cabezas, porque no se tiene claro qué cabezas se quieren hacer rodar.
En estas manifestaciones se mezclan “las churras con las meninas” , con el derecho a la información, con los sueldos de los concejales liberados y con el impuesto de impuestos. Un relio en el que es imposible aclararse y que terminará con el pueblo, que necesita un grito común y directo para aglutinarse, y que lo venía haciendo RTVLB ¿Quién lo hará ahora?
Por eso triunfan las manifestaciones: porque los manifestantes se unen contra algo tangible que es factible derribar. No se alzan contra un sistema ni contra un estado de cosas, sino contra personajes e instituciones concretas que pueden derrumbarse por el empuje del pueblo. El sistema y el Estado se rompen como consecuencia incontrolada una vez desencadenada la violencia.
Entiendo y comparto el cabreo y el hartazgo por un sistema político teatral, falso, dominado por camarillas, corrupto y rehén de los bancos. Pero el cabreo, por sí solo, no es nada. O no conduce a nada, más bien.
Mientras que la cosa no se aclare, a mí todo me seguirá sonando a rumores de orquesta, y supondré que están de fiesta, los únicos que pueden estar, los andalucistas barreños.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/7456/tras-26-anos-muere-la-voz-del-pueblo-por-j-mena.aspx
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sábado, 2 de julio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
EL DÍA QUE QUISE SER DEMOCRATA
Antes de nada: muchísimas gracias por todas vuestras palabras, vuestro cariño me da fuerzas. Pero ahora, si me lo permiten, y por consideración con ustedes, retomaré el hilo del blog.
Hace poco, estuve en el Pleno de Los Barrios. Sí, no me miren así, uno tiene que disfrutar en el pueblo, y está claro que con lo que está cayendo, sé que jamás compraré un chalecito en La Moraleja. El “alcalde novato y con mala leche” de la Villa montó un sarao para exponer a la peña algo inexplicable e ilegal, así de mal asesorados estarán, que ni siquiera son capaces de apreciar la belleza de la democracia y ni tampoco saben distinguir a un delantero centro de un tiesto de geranios.
Y no sólo eso: una vez en el acto, resultó que dicho grupo éramos los de siempre. Algunos buenos amigos, otros excelentes conocidos, los trabajadores hastiados de tanta democracia y varios allegados de los bares de copas más próximos. Con escasas diferencias, la salvedad de unos cuantos entes tan significados con los andalucistas que su modo de vida podía peligrar seriamente si se dejan ver en una movida con los sindicatos, la misma “elite política” que invitaba que los saraos municipales del PSOE eran ilícitos. Se confirma, pues, que la democracia sólo lo es en apariencia, pues a la hora de la verdad los partidos no sólo dicen lo mismo, sino que se lo dicen a la misma gente. Al menos, en lo que a la solución barreña se refiere. Entre los nacionalistas y sociolistos sólo media una cuestión de gusto o de modulación de la voz.
En cualquier caso, se agradece la invitación a la reflexión, especialmente porque venía cursada por un “bajuno portavoz andalucista”, persona por la que me consta que su inteligencia viene dado por los tebeos y por el Facebook.
No me quedé a los canapés, así que no sé si la cosa se animó luego, pero el acto consistió básicamente en “Decretazos e ignorancia política tras 8 años en la oposición” leyendo unas cuartillas municipales ante el sonoro silencio de la concurrencia. Leyendo cansinamente y sin gracia, sin demostrar ni por casualidad el más leve interés por lo que se estaba comunicando.
Tras una larguísima introducción llena de sabidísimas propuestas comunes (tan comunes que ya son casi prostitutas de Los Barrios), se desgranaron la decena de puntos, puntos que se resumen en uno: el PA de Los Barrios no tiene solución para el pueblo, tan sólo una serie de propuestas inconexas que de tan generales e indefinidas pueden ser apoyadas por cualquiera. Hasta el “Viejo del Paseo” podría hacer suyo ese programa, ya que habla de cosas tan mínimas que nadie puede contradecir. ¿Porqué tanta prisa por ser alcalde?
Es verdad que no hay parné y que no están los tiempos para proponer nada, pero, ¿de verdad que no hay nadie en el PA capaz de articular un proyecto para desarrollar en cuatro años de gobierno? Aunque luego no se cumpla. Aunque luego, en el improbable caso de que hagan algo después de las elecciones, se vean obligados a desdecirse: con echarle la culpa al PSOE, que dejó las arcas vacías y el ayuntamiento hipotecado, santas pascuas. Pero que digan algo, por dios, especialmente en un momento en el que el PSOE ha agotado su crédito como gestor municipal y se ha cargado todo aquello que merecía la pena en el pueblo. Lo tenían a huevo: se trataba de disparar a un paquidermo moribundo y fofo, cualquier pequeña cosita bien fundamentada habría sido mejor que lo que hace ahora el ayuntamiento. Pero ni por esas: estos no cazan ni con las presas de Botafuegos borrachas y enjauladas. Agüita. No sólo son propuestas que podrían haberse planteado en 1902 o en 1916 (o en 1750, si me apuran), sino que son tan laterales y coyunturales que no merecen figurar en programa electoral alguno, salvo como relleno al final.
Yo sabré muy poquito de estas cosas, pero lo suficiente como para tener claro que un programa político debe plantearse varias preguntas:
-¿Para qué y a quién sirve un programa político? No es lo mismo hacerlo pensando en los ciudadanos que en los políticos, y si se piensa en los políticos, algo que no debiera hacer una administración pública.
-¿Qué objetivos se persiguen y qué papel ha de jugar la administración en su consecución? ¿El de un mecenas? ¿El de un facilitador? ¿El de un divulgador? ¿El de un censor y guardián de las buenas costumbres? ¿El de un aplaudidor?
-¿De qué medios se disponen para esos objetivos o de qué forma se van a pertrechar de ellos?
-Y por último, una vez se tienen claras las respuestas a estas preguntas: ¿qué propuestas concretas, y en qué calendario, van a plasmar en la práctica esa estrategia teórica?
No se engañen, en el PA tampoco saben nada de esto. Del resto de los partidos, no sé, porque no me han invitado a saraos similares, pero no tiene pinta de que sepan. A mí me ha quedado claro: el bienestar barreño les importa lo mismo que a mí que el sexo de los cangrejos. OK, lo pillo, de acuerdo. Pero, en ese caso, dejémonos de liturgias vanas que sólo aprovechan a los que van preguntando qué hay de lo suyo, que somos todos muy mayores. Pasen del pueblo, que daño no les ha hecho. Es preferible que le ignoren a que intenten adormecerla con sus arrumacos paternales. Y no soy de los que piensan que la mejor política es que no haya política. No, mi anarquismo es hogareño: creo que una administración local, la estatal o la autonómica, quizá no tanto, puede hacer mucho por mejorar y dar lustre a estos asuntos, especialmente porque trabaja a pie de obra, desde la perspectiva que interesa, la barreña.
Qué desilusión, yo que iba dispuesto a dejarme seducir por la retórica del PA de Los Barrios. Fui en caballo y todo, para escenificar que había llegado la democracia a mi pueblo. Nada me habría gustado más que salir de allí vestido con un buen traje de sastre, fumándome un puro dominicano, cubano, ¡jamás!, y con la promesa de un carguito modesto pero bien retribuido en algún oscuro despacho barreño. Pero no ha habido manera. Tendré que seguir probando con otros partidos u organizaciones como ¡DEMOCRACIA YA!
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/7421/el-dia-que-quise-ser-democrata-por-j-mena.aspx
Hace poco, estuve en el Pleno de Los Barrios. Sí, no me miren así, uno tiene que disfrutar en el pueblo, y está claro que con lo que está cayendo, sé que jamás compraré un chalecito en La Moraleja. El “alcalde novato y con mala leche” de la Villa montó un sarao para exponer a la peña algo inexplicable e ilegal, así de mal asesorados estarán, que ni siquiera son capaces de apreciar la belleza de la democracia y ni tampoco saben distinguir a un delantero centro de un tiesto de geranios.
Y no sólo eso: una vez en el acto, resultó que dicho grupo éramos los de siempre. Algunos buenos amigos, otros excelentes conocidos, los trabajadores hastiados de tanta democracia y varios allegados de los bares de copas más próximos. Con escasas diferencias, la salvedad de unos cuantos entes tan significados con los andalucistas que su modo de vida podía peligrar seriamente si se dejan ver en una movida con los sindicatos, la misma “elite política” que invitaba que los saraos municipales del PSOE eran ilícitos. Se confirma, pues, que la democracia sólo lo es en apariencia, pues a la hora de la verdad los partidos no sólo dicen lo mismo, sino que se lo dicen a la misma gente. Al menos, en lo que a la solución barreña se refiere. Entre los nacionalistas y sociolistos sólo media una cuestión de gusto o de modulación de la voz.
En cualquier caso, se agradece la invitación a la reflexión, especialmente porque venía cursada por un “bajuno portavoz andalucista”, persona por la que me consta que su inteligencia viene dado por los tebeos y por el Facebook.
No me quedé a los canapés, así que no sé si la cosa se animó luego, pero el acto consistió básicamente en “Decretazos e ignorancia política tras 8 años en la oposición” leyendo unas cuartillas municipales ante el sonoro silencio de la concurrencia. Leyendo cansinamente y sin gracia, sin demostrar ni por casualidad el más leve interés por lo que se estaba comunicando.
Tras una larguísima introducción llena de sabidísimas propuestas comunes (tan comunes que ya son casi prostitutas de Los Barrios), se desgranaron la decena de puntos, puntos que se resumen en uno: el PA de Los Barrios no tiene solución para el pueblo, tan sólo una serie de propuestas inconexas que de tan generales e indefinidas pueden ser apoyadas por cualquiera. Hasta el “Viejo del Paseo” podría hacer suyo ese programa, ya que habla de cosas tan mínimas que nadie puede contradecir. ¿Porqué tanta prisa por ser alcalde?
Es verdad que no hay parné y que no están los tiempos para proponer nada, pero, ¿de verdad que no hay nadie en el PA capaz de articular un proyecto para desarrollar en cuatro años de gobierno? Aunque luego no se cumpla. Aunque luego, en el improbable caso de que hagan algo después de las elecciones, se vean obligados a desdecirse: con echarle la culpa al PSOE, que dejó las arcas vacías y el ayuntamiento hipotecado, santas pascuas. Pero que digan algo, por dios, especialmente en un momento en el que el PSOE ha agotado su crédito como gestor municipal y se ha cargado todo aquello que merecía la pena en el pueblo. Lo tenían a huevo: se trataba de disparar a un paquidermo moribundo y fofo, cualquier pequeña cosita bien fundamentada habría sido mejor que lo que hace ahora el ayuntamiento. Pero ni por esas: estos no cazan ni con las presas de Botafuegos borrachas y enjauladas. Agüita. No sólo son propuestas que podrían haberse planteado en 1902 o en 1916 (o en 1750, si me apuran), sino que son tan laterales y coyunturales que no merecen figurar en programa electoral alguno, salvo como relleno al final.
Yo sabré muy poquito de estas cosas, pero lo suficiente como para tener claro que un programa político debe plantearse varias preguntas:
-¿Para qué y a quién sirve un programa político? No es lo mismo hacerlo pensando en los ciudadanos que en los políticos, y si se piensa en los políticos, algo que no debiera hacer una administración pública.
-¿Qué objetivos se persiguen y qué papel ha de jugar la administración en su consecución? ¿El de un mecenas? ¿El de un facilitador? ¿El de un divulgador? ¿El de un censor y guardián de las buenas costumbres? ¿El de un aplaudidor?
-¿De qué medios se disponen para esos objetivos o de qué forma se van a pertrechar de ellos?
-Y por último, una vez se tienen claras las respuestas a estas preguntas: ¿qué propuestas concretas, y en qué calendario, van a plasmar en la práctica esa estrategia teórica?
No se engañen, en el PA tampoco saben nada de esto. Del resto de los partidos, no sé, porque no me han invitado a saraos similares, pero no tiene pinta de que sepan. A mí me ha quedado claro: el bienestar barreño les importa lo mismo que a mí que el sexo de los cangrejos. OK, lo pillo, de acuerdo. Pero, en ese caso, dejémonos de liturgias vanas que sólo aprovechan a los que van preguntando qué hay de lo suyo, que somos todos muy mayores. Pasen del pueblo, que daño no les ha hecho. Es preferible que le ignoren a que intenten adormecerla con sus arrumacos paternales. Y no soy de los que piensan que la mejor política es que no haya política. No, mi anarquismo es hogareño: creo que una administración local, la estatal o la autonómica, quizá no tanto, puede hacer mucho por mejorar y dar lustre a estos asuntos, especialmente porque trabaja a pie de obra, desde la perspectiva que interesa, la barreña.
Qué desilusión, yo que iba dispuesto a dejarme seducir por la retórica del PA de Los Barrios. Fui en caballo y todo, para escenificar que había llegado la democracia a mi pueblo. Nada me habría gustado más que salir de allí vestido con un buen traje de sastre, fumándome un puro dominicano, cubano, ¡jamás!, y con la promesa de un carguito modesto pero bien retribuido en algún oscuro despacho barreño. Pero no ha habido manera. Tendré que seguir probando con otros partidos u organizaciones como ¡DEMOCRACIA YA!
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/7421/el-dia-que-quise-ser-democrata-por-j-mena.aspx
domingo, 12 de junio de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
BARRIOSEANDO
Aunque ya esté incorporado en nuestro lenguaje, en su origen, el uso del término corrupción, se usaba para referirse a la res pública como metáfora. Y como en toda metáfora, se proyecta una idea del mundo, es decir, otra forma de ver las cosas. Es una metáfora presuponer que Los Barrios es un ser vivo afectado por gérmenes que lo corrompen. Gérmenes que vienen de afuera, una enfermedad que hay que extirpar. Y una vez extirpada, La Villa Los Barrios recuperaría el vigor y la salud original. Pero también puede suceder que la corrupción avance, que los anticuerpos no puedan hacerle frente y acabe matando a la Villa.
Esa es la idea que prevalece en el pueblo. Con este tema la oposición se apresura a aclarar que este episodio es una infección que se atajará con una buena dosis de antibióticos judiciales. Un par de chutes de leximicina por el Tribunal Superior de Justicia y a otra cosa. A seguir disfrutando de la res pública. Es una metáfora médica muy conveniente y muy tranquilizadora para los defensores sin fisuras del tinglado tal y como funciona ahora, pero cabe preguntarse si esta corrupción es consecuencia de una enfermedad o si, por el contrario, es una consecuencia natural de la forma en la que está estructurado el gobierno municipal barreño. En ese caso, la metáfora médica ya no serviría, a no ser que hablemos de una enfermedad autoinmune y genética, pero una metáfora que hay que explicar y detallar no es metáfora ni es nada.
Pensemos un instante. Con malicia, eso sí: en este sistema, casi todos los servicios y prestaciones, por ley, debe proveerlos la administración. Debe recoger las basuras, construir autopistas, gestionar el transporte público, vigilar que los coches pasen la ITV, construir viviendas de protección oficial, hacer radiografías, programar temporadas de petancas en los parques públicos, hacer el concurso de la Calabaza más grande del pueblo, etc. En fin, imagínense. Pero las administraciones no hacen estas cosas directamente, con su estructura y su personal a sueldo, sino que la mayoría las delega. Así, un montón de empresas privadas hacen cosas de las que la administración es responsable. Lo hacen en nombre de la administración y, por supuesto, cobran por ello. De acuerdo: hay mecanismos de concesión y de concurso público sometidos a la ley y a los tribunales, para que se cumplan. Pero, ¿no es este sistema una invitación irresistible a la corrupción? ¿No es un sistema perfecto para que los políticos paguen favores, coloquen a cuñados o hagan la puñeta a sus enemigos? ¿Qué concurso o concesión pública es lo bastante estricto y transparente como para impedir que mangonee en él quien tiene la capacidad de mangonear? No hace falta incurrir en algo descarado: basta con diseñar un concurso público que valore las características concretas que sólo la empresa de tu primo tiene. Caben mil y una sutilezas en este entramado. Hay mil pequeñas trampas, mil pequeños tejemanejes que, sin salirse en absoluto de la legalidad, amparan este sistema: concesiones que se deciden en cenas y no en despachos de técnicos, sobreprecios que se apalabran en pasillos... Y las dos frases que más se escuchan en el Ayuntamiento de Los Barrios: "¿Qué hay de lo mío?" y "Dile al chaval que venga y que diga que va de mi parte". El consistorio podría gestionar todas esas cosas él mismo para ahorrarse estas tentaciones. Pero, claro, eso sería comunismo o algo así. Iría en contra del libre mercado. Y no queremos contrariar al libre mercado, ¿no?
Así pues, consuélense con metáforas cutres si quieren, pero aquí el que no corre, vuela. Quizá para usted, el Ayuntamiento sea el garante de la convivencia y la forma más sofisticada y racional de organizar un pueblo. Para ellos, sólo es una tarta que hay que zamparse rápido, antes de que venga otro y se lleve más trozo. Vamos, creo yo.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/6405/barrioseando-por-j-mena.aspx
Esa es la idea que prevalece en el pueblo. Con este tema la oposición se apresura a aclarar que este episodio es una infección que se atajará con una buena dosis de antibióticos judiciales. Un par de chutes de leximicina por el Tribunal Superior de Justicia y a otra cosa. A seguir disfrutando de la res pública. Es una metáfora médica muy conveniente y muy tranquilizadora para los defensores sin fisuras del tinglado tal y como funciona ahora, pero cabe preguntarse si esta corrupción es consecuencia de una enfermedad o si, por el contrario, es una consecuencia natural de la forma en la que está estructurado el gobierno municipal barreño. En ese caso, la metáfora médica ya no serviría, a no ser que hablemos de una enfermedad autoinmune y genética, pero una metáfora que hay que explicar y detallar no es metáfora ni es nada.
Pensemos un instante. Con malicia, eso sí: en este sistema, casi todos los servicios y prestaciones, por ley, debe proveerlos la administración. Debe recoger las basuras, construir autopistas, gestionar el transporte público, vigilar que los coches pasen la ITV, construir viviendas de protección oficial, hacer radiografías, programar temporadas de petancas en los parques públicos, hacer el concurso de la Calabaza más grande del pueblo, etc. En fin, imagínense. Pero las administraciones no hacen estas cosas directamente, con su estructura y su personal a sueldo, sino que la mayoría las delega. Así, un montón de empresas privadas hacen cosas de las que la administración es responsable. Lo hacen en nombre de la administración y, por supuesto, cobran por ello. De acuerdo: hay mecanismos de concesión y de concurso público sometidos a la ley y a los tribunales, para que se cumplan. Pero, ¿no es este sistema una invitación irresistible a la corrupción? ¿No es un sistema perfecto para que los políticos paguen favores, coloquen a cuñados o hagan la puñeta a sus enemigos? ¿Qué concurso o concesión pública es lo bastante estricto y transparente como para impedir que mangonee en él quien tiene la capacidad de mangonear? No hace falta incurrir en algo descarado: basta con diseñar un concurso público que valore las características concretas que sólo la empresa de tu primo tiene. Caben mil y una sutilezas en este entramado. Hay mil pequeñas trampas, mil pequeños tejemanejes que, sin salirse en absoluto de la legalidad, amparan este sistema: concesiones que se deciden en cenas y no en despachos de técnicos, sobreprecios que se apalabran en pasillos... Y las dos frases que más se escuchan en el Ayuntamiento de Los Barrios: "¿Qué hay de lo mío?" y "Dile al chaval que venga y que diga que va de mi parte". El consistorio podría gestionar todas esas cosas él mismo para ahorrarse estas tentaciones. Pero, claro, eso sería comunismo o algo así. Iría en contra del libre mercado. Y no queremos contrariar al libre mercado, ¿no?
Así pues, consuélense con metáforas cutres si quieren, pero aquí el que no corre, vuela. Quizá para usted, el Ayuntamiento sea el garante de la convivencia y la forma más sofisticada y racional de organizar un pueblo. Para ellos, sólo es una tarta que hay que zamparse rápido, antes de que venga otro y se lleve más trozo. Vamos, creo yo.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/6405/barrioseando-por-j-mena.aspx
miércoles, 29 de diciembre de 2010
UNAS NAVIDADES ANACRÓNICAS
Para comprobar cuánto hemos cambiado en Los Barrios, no hay que ver ninguna serie sesentera que echan por Radio Televisión Los Barrios. Basta con escuchar a nuestro queridísimo alcalde que se repite más que la subida de impuestos que sufren nuestros escuálidos bolsillos, por un precio módico, te cuenta como se coronó así mismo alcalde de la Villa de Los Barrios, tras un golpe de estado a su compañera de partido, ¡La rutina de costumbre! Cuenta la misma anécdota: cuando detectó por casualidad la deuda del consistorio barreño y, un barreño le dijo que le tendrían que hacer un electrograma para averiguar si le quedaba algo de socialismo en su cuerpo. “¿Sabe lo que es?, ¿Sabes interpretarlo?”, le preguntó. "Hombre, no he de saberlo, si yo he sido concejal de hacienda desde que la democracia es democracia", respondió el contable. Para él y su generación, el PSOE de Los Barrios es un partido en el que queda solamente sus siglas, lleno de “Cachulis y Rocas”. El PSOE es algo que, en Los Barrios, ya sólo existe en ciertos antros. Si entiendes la anécdota sin que te la expliquen, es que estás fuera del pueblo, o eres de la Generación del Internet. Yo la pillé rápido, y me estoy quedando calvo.
Le pasó algo parecido a la Geli “La Breve” cuando hablaba por la radio y se refería a Los Barrios. La verdad, es que suena bien cuando pronuncian su nombre, y uno piensa en su Parque Natural, en sus riquezas, en sus mujeres, bueno, no voy ha seguir porque me pongo malo, ¡Aquellos maravillosos años! Sin embargo, por escrito y con las eternas calles inundadas por las lluvias, se piensa en deuda, en malestar social, en que nunca olvidaremos estas fiestas porque son las peores de nuestra historia. ¿Qué persona sensata piensa que el PSOE e IU es la solución para Los Barrios, si son los que han creado el problema? ¿No hay una cremita que les quite el ansia viva? ¿O están aberronchados al rocaje vivo de sus cargos? ¡Que guapos somos cuando falta poco para las elecciones!
Me sucede lo mismo con la expresión "intelectual síndico", que alguna vez la he empleado para referirme a los que quieren quitarme la libertad de expresión por el artículo 33. Ahora dudo que se entienda: creo que para los que no estamos alienados por este gobierno y no somos cómplices de sus barbaridades, queda claro qué es un intelectual del franquismo y en sentido más o menos metafórico se puede aplicar esta expresión a mi pueblo. Pero para una persona razonable, sin deuda, un intelectual síndico tiene que ser por fuerza un ganador de euros que cultiva una huerta ecológica en suelo municipal. O peor aún: un intelectual socialista hecho de oro con el sudor de del frente, de carne y hueso, no como esos intelectuales de silicio con memoria virtual.
Mi “rubia” preferida, y amante de pelis de Quentin Tarantino dice que todos estamos pasados de rosca, que nadie vive al cien por cien con los pies en la tierra. La cuestión es averiguar cuál es nuestro nivel, porque es muy distinto vivir con la “ley cortijera barreña” que tener ese mismo pie en el siglo XXI, rodeado por la tecnología 2.0. Todo no se puede tener porque terminarías interpretando al pitufo filósofo como lo hizo Quentin.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/6111/unas-navidades-anacronicas-por-jesus-mena.aspx
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/6111/unas-navidades-anacronicas-por-jesus-mena.aspx
domingo, 17 de octubre de 2010
DEMAGOGOS EN EL PODER
El otro día alguien me llamó demagogo por opinar sobre Los Barrios. Creo que era algo así como que si yo fuera un estudiante o un lector compulsivo, nada me gustaría más que pasarme por la biblioteca municipal para chatear con los ordenadores, mejor que leer un libro que no hay. Reconozco que soy un demagogo interesado, pero lo peor es que mi amiga no estaba en desacuerdo con lo que yo decía sino en cómo lo decía. Le sucede lo que le pasa a mucha gente con algunos grupos de rock: les gusta lo que dicen, pero no lo pueden aprobar porque lo dicen berreando y con unas distorsiones horribles.
Son curiosos los matices. Es algo que me divierte mucho, siempre que mi amiga sea inteligente y guapa, en este caso, lo es, porque si se tiende a la tontuna, la cosa es muy monótona y empalagosa. Me gustan las introducciones, siempre que lo ejerzan otros. Me gustan esos inteligentes diplomáticos que buscan la trampa de la retórica para que un barreño asienta y trague con algo que no aceptaría jamás si se le dijera de una forma realista. Me gustan por su ambigüedad que encierran: por un lado, son estrategias para engañar al populacho y, por otro, son mecanismos que expresan respeto hacia nadie, ya que suele tener como único objetivo no cabrear innecesariamente al vecino. Tienen las dos caras, y nunca sabes con cual quedarte. ¿Suben o bajan?
Me gustan, pero para los demás. Yo no sirvo para ser diplomático, no aguantaría una profesión que consiste en nada. Nunca pierdo mucho tiempo tratando de convencer a alguien de nada, aunque hay quien ha perdido años enteros de su vida tratando de convencer a mi pueblo de cualquier estupidez insana. Y me jode cuando intentan hacerme comulgar con ruedas de molino, y busco argumentos para no ceder, aunque no esté convencido de ellos, sólo lo hago por no darle el gusto al pesado de turno. Pero cuando me toca a mí discutir, paso. No soy nada persuasivo, prefiero cambiar de tema. Pero me gusta forzar la demagogia, me gusta la frase fácil y contundente que dinamita los argumentos y hace exclamar al santo, ¡Hombre, acepta que te quite el riñón, por dios, pero no te quedes en medio del camino que hay gente haciendo cola!
Por eso detesto lo burdo, detesto el insulto institucionalizado a una forma de pensar diferente. ¿Por qué no estaba Fernando Fernán-Gómez enfrente de esos mamarrachos para escupirles un sonoro "váyanse a la mierda"? ¿Por qué nunca está cuando se le necesita? Ahora simplemente, “te mandan al carajo”, es que están en crisis mental. A estupideces tan grandes sólo caben respuestas secas. Como ese papelito para las nóminas, escrito a las dos de la mañana, con los párpados a punto de desprenderse de los ojos por el cansancio. Seguro que cuando el banco lo lea por la mañana no entenderá nada.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/5523/demagogos-en-el-poder-por-jesus-mena-lanas.aspx
Son curiosos los matices. Es algo que me divierte mucho, siempre que mi amiga sea inteligente y guapa, en este caso, lo es, porque si se tiende a la tontuna, la cosa es muy monótona y empalagosa. Me gustan las introducciones, siempre que lo ejerzan otros. Me gustan esos inteligentes diplomáticos que buscan la trampa de la retórica para que un barreño asienta y trague con algo que no aceptaría jamás si se le dijera de una forma realista. Me gustan por su ambigüedad que encierran: por un lado, son estrategias para engañar al populacho y, por otro, son mecanismos que expresan respeto hacia nadie, ya que suele tener como único objetivo no cabrear innecesariamente al vecino. Tienen las dos caras, y nunca sabes con cual quedarte. ¿Suben o bajan?
Me gustan, pero para los demás. Yo no sirvo para ser diplomático, no aguantaría una profesión que consiste en nada. Nunca pierdo mucho tiempo tratando de convencer a alguien de nada, aunque hay quien ha perdido años enteros de su vida tratando de convencer a mi pueblo de cualquier estupidez insana. Y me jode cuando intentan hacerme comulgar con ruedas de molino, y busco argumentos para no ceder, aunque no esté convencido de ellos, sólo lo hago por no darle el gusto al pesado de turno. Pero cuando me toca a mí discutir, paso. No soy nada persuasivo, prefiero cambiar de tema. Pero me gusta forzar la demagogia, me gusta la frase fácil y contundente que dinamita los argumentos y hace exclamar al santo, ¡Hombre, acepta que te quite el riñón, por dios, pero no te quedes en medio del camino que hay gente haciendo cola!
Por eso detesto lo burdo, detesto el insulto institucionalizado a una forma de pensar diferente. ¿Por qué no estaba Fernando Fernán-Gómez enfrente de esos mamarrachos para escupirles un sonoro "váyanse a la mierda"? ¿Por qué nunca está cuando se le necesita? Ahora simplemente, “te mandan al carajo”, es que están en crisis mental. A estupideces tan grandes sólo caben respuestas secas. Como ese papelito para las nóminas, escrito a las dos de la mañana, con los párpados a punto de desprenderse de los ojos por el cansancio. Seguro que cuando el banco lo lea por la mañana no entenderá nada.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/5523/demagogos-en-el-poder-por-jesus-mena-lanas.aspx
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