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domingo, 17 de octubre de 2010

DEMAGOGOS EN EL PODER

El otro día alguien me llamó demagogo por opinar sobre Los Barrios. Creo que era algo así como que si yo fuera un estudiante o un lector compulsivo, nada me gustaría más que pasarme por la biblioteca municipal para chatear con los ordenadores, mejor que leer un libro que no hay. Reconozco que soy un demagogo interesado, pero lo peor es que mi amiga no estaba en desacuerdo con lo que yo decía sino en cómo lo decía. Le sucede lo que le pasa a mucha gente con algunos grupos de rock: les gusta lo que dicen, pero no lo pueden aprobar porque lo dicen berreando y con unas distorsiones horribles.
Son curiosos los matices. Es algo que me divierte mucho, siempre que mi amiga sea inteligente y guapa, en este caso, lo es, porque si se tiende a la tontuna, la cosa es muy monótona y empalagosa. Me gustan las introducciones, siempre que lo ejerzan otros. Me gustan esos inteligentes diplomáticos que buscan la trampa de la retórica para que un barreño asienta y trague con algo que no aceptaría jamás si se le dijera de una forma realista. Me gustan por su ambigüedad que encierran: por un lado, son estrategias para engañar al populacho y, por otro, son mecanismos que expresan respeto hacia nadie, ya que suele tener como único objetivo no cabrear innecesariamente al vecino. Tienen las dos caras, y nunca sabes con cual quedarte. ¿Suben o bajan?
Me gustan, pero para los demás. Yo no sirvo para ser diplomático, no aguantaría una profesión que consiste en nada. Nunca pierdo mucho tiempo tratando de convencer a alguien de nada, aunque hay quien ha perdido años enteros de su vida tratando de convencer a mi pueblo de cualquier estupidez insana. Y me jode cuando intentan hacerme comulgar con ruedas de molino, y busco argumentos para no ceder, aunque no esté convencido de ellos, sólo lo hago por no darle el gusto al pesado de turno. Pero cuando me toca a mí discutir, paso. No soy nada persuasivo, prefiero cambiar de tema. Pero me gusta forzar la demagogia, me gusta la frase fácil y contundente que dinamita los argumentos y hace exclamar al santo, ¡Hombre, acepta que te quite el riñón, por dios, pero no te quedes en medio del camino que hay gente haciendo cola!
Por eso detesto lo burdo, detesto el insulto institucionalizado a una forma de pensar diferente. ¿Por qué no estaba Fernando Fernán-Gómez enfrente de esos mamarrachos para escupirles un sonoro "váyanse a la mierda"? ¿Por qué nunca está cuando se le necesita? Ahora simplemente, “te mandan al carajo”, es que están en crisis mental. A estupideces tan grandes sólo caben respuestas secas. Como ese papelito para las nóminas, escrito a las dos de la mañana, con los párpados a punto de desprenderse de los ojos por el cansancio. Seguro que cuando el banco lo lea por la mañana no entenderá nada.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/5523/demagogos-en-el-poder-por-jesus-mena-lanas.aspx

jueves, 7 de octubre de 2010

UN PUEBLO LLENO DE CONTRADICCIONES

Me gustan las contradicciones porque hacen del mundo un lugar digno de ser vivido. Me gustan en las personas. Dan de que hablar. Soportamos las contradicciones cotidianas porque sabemos que no van en serio.
Los seres sin contradicciones, son políticos planos. En la vida, pueden ser simples seres grises perdidos en la multitud o, en el peor de los casos, peligrosos fanáticos. Ser contradictorio implica estar vivo, mojarse, elegir, no dejar indiferente a quienes te rodean, ser odiado o amado. Implica ser humano.
El pueblo es contradictorio por naturaleza. Debe serlo, si quiere ser plural y tener algo de energía en sus calles. Un pueblo continuista sólo puede ser totalitario. Hay que huir de las grandes estupideces. Ya deberíamos estar escarmentados en ese sentido. Y quien no lo esté, que salga a la calle. Por eso me gusta Los Barrios porque el equipo de gobierno entero es una gran broma mestiza, es el fruto de los tránsfugas de los diferentes grupos políticos que han surgido a lo largo de la historia del pueblo.
Y para este caso, una de sus contradicciones más destacadas procede quizá de su herencia política, dado que son muy patrioteros y andan siempre con la bandera de arriba para abajo, siempre manteniendo contentos a sus barones. Pero, al mismo tiempo, son capaces de escupir a esas banderas, como ocurre en la única guardería municipal que ni siquiera hay ni un triste trapo porque se han quedado sin saliva o, ¿Qué pensaría un visitante si viera la fachada del Ayuntamiento?, pues lo mismo que cuando se hacen esculturas de hierro oxidado en mitad del campo, ¡Cómo se burlan de su primitivismo y su rusticidad! Igualmente, lo mismo ocurre cuando discuten del Ser, algo sin importancia, pero al instante siguiente, son capaces de romperse la cabeza cuando se habla de dinero y de responsabilidades. Eso no lo han heredado de los barreños que son mucho más serios y respetados. Eso viene de adentro de sus entrañas.
Precisamente, eso es lo que hace admirar aún más al alcalde cuando aprueba su presupuesto, lo ilustra a su manera, desgarbado, burlón, cómico e infantil. Es un presupuesto a su medida, con el pulso bien tomado a las deudas multimillonarias que sufre el consistorio, como no podía ser menos viniendo de un cuentista de esta talla.
Así es como debe tratarse a estos. Sin miedo, sin reverencias, sin servilismos. De tú a tú. Como a un amigo al que nunca trataríamos de usted, pero que respetamos más que a cualquier anciano. En eso consiste, en mantener la cultura viva.
Es contradictorio, sí. Por eso, es higiénico para el pueblo.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/5469/un-pueblo-lleno-de-contradicciones-por-jesus-mena-lanas.aspx

viernes, 1 de octubre de 2010

LA FOTO DEL 29-S

La Huelga General no ha traído una revolución con guillotinas funcionando a toda máquina en la plaza mayor de cada ciudad, ni tampoco los rascacielos de las grandes ciudades han sido asaltados, incendiados y reducidos a escombros. Y sobre esas brasas humeantes, no se ha asado y cortados en chuletas a los banqueros y a los especuladores del ladrillo que se lo han llevado crudo durante la época de bonanza de España.
No, la gente se ha ido al paro ordenadamente y sin molestar. Era previsible, hace tiempo que desistimos de asaltar cualquier edificio público como lo hacen en Francia, pero hay recochineos que se salen de madre.
Ayer, vi la última puesta en escena de los sindicatos al estilo de Hollywood que dicen que son de izquierdas, los defensores de los trabajadores desvalidos por la crisis. Se observó el marketing sindical español, una adaptación al reality americano que al otro lado del charco apadrina el presidente americano y aquí, Zapatero.
Igualito, vamos. Mientras que Zapatero es casi un personaje de cómic, un icono parodiado y caricaturesco, claro, y precisamente por eso es más icono todavía “la ceja”. Zapatero era un señor que a duras penas realizaba su trabajo, y que desafortunadamente lo conocían sus alumnos de León que se pasan horas y horas descifrando sus extravagantes teorías que ha puesto en práctica.
Dejémoslo pasar, Zapatero tiene menos carisma que cuando era profesor en León, pero a estos sindicalistas farfulleros que han hecho un master en Georgetown seguro que les pone a cien la perspectiva de encontrarse con este señor. Supongo que querrán ser como él de mayor.
Hay más diferencias con la versión norteamericana del reality, en Estados Unidos empezó antes de que estallase la crisis. Estaban en sintonía con unos tiempos en los que cualquier empresario acumulaba millones de dólares cada mañana comprando y vendiendo acciones falsas de Madoff. Pero, entre aquello y la situación actual, se ha hundido el sistema financiero, millones de personas se han visto en la puta calle y miles de empresas se han ido al garete. Y se ha derrumbado precisamente por el dominio de personajillos de esa calaña, de tiburones blancos que, tras la tormenta, han mostrado su verdadera careta de lobby.
Pues en España, en vez de instarles a agradecer que el pueblo al que han dejado en bragas no les haya guillotinado en masa y esparcido sus higadillos en un foso lleno de hienas, vienen encima con recochineo. A buenas horas, mangas verdes.
El resultado de la Huelga no ha tenido audiencia. Lógicamente, en las otras cadenas estaba Belén Esteban. Y, francamente, para ver a unos sindicatos con la estupidez subida, y hablando de que las leyes hacen trabajo, yo también me paso con Belén. Y al arsénico también.
Y eso que he de reconocer que, como personajes de humor, tienen su punto. Sin embargo, los medios de comunicación hicieron su agosto al día siguiente. La prueba consistía en vendernos la foto del 29-S porque dentro de poco son elecciones sindicales, y si UGT gana, muchísimo mejor, el PSOE podrá manejar mejor la situación desde la oposición. Madre mía, la que liaron para hacerse una foto. Es esperanzador ver a esta cuadrilla de pijos liberados y con veinte masters a la sandez ilimitada, sin rumbo fijo.
Pues estos falfulleros no supieron sacarle brillo a su escuálida imagen, después de tirarse una mañana planificando estrategias y calculando el margen de beneficio para ese día.
Pero es un confort momentáneo, porque luego te paras a pensar que tipos así son los que dirigen los sindicatos. Y por tiparracos como esos se va la gente honrada y currante a la calle, mientras ellos se quedan tan panchos en su traje sindicalista, mirando el horizonte con cara de cordero, pregonando sus incompetencias, y satisfechos de su cultivadísima ignorancia ¿Hay que esforzarse mucho para ser tan tonto?
Y yo como retrato a estos neoyuppies sindicales, me sigo quedando en el paro durante años. Por lo menos, me han demostrado que su comportamiento de homicida masivo es completamente inaceptable, y seguramente, nunca encontraran otra forma de realizarse.
http://www.teleprensa.es/cadiz-noticia-249594-La-foto-del-29-S.html