Como sé que dos o tres de ustedes cometen la insensatez de dejarse guiar por los artículos que aquí comento para cuando visitan este periódico digital, y como saben que no me hago responsable ni admito reclamaciones, voy a escribir acerca de un par de hechos recientes que acontecen en Los Barrios y que quizá amenicen sus deprimentes días navideños. Por lo menos, ninguno de los dos suena a villancico ni habla de fraternidad ni de hijos pródigos ni de esas mierdas tan propias de estas entrañables fiestas. No mezclo los dos por sus semejanzas sino por sus diferencias. Se hace saber que uno tiene una portada potable, sin ser de las más brillantes aún dominando el poder político y que nos tienen acostumbrados a portadas más chulas como la inauguración de una papelera, y el otro tiene una portada espantosa como un leproso ante una batidora, poco porvenir le veo. Uno está escrito por un alcalde; el otro, por un sindicalista. Uno, por un andalucista; el otro, por un trabajador. Uno, por un opositor fracasado que se volvió tarumba al sentarse en un sillón marrón y que lo cambiará a verde pistacho; el otro, por un pito muy sonado y muy bien criticado que todos los vecinos nos postulamos al premio por ser buenos músicos y que pueden quitarle el título a la Banda Municipal de Música, dado que practican diariamente. Uno es muy de campo; el otro, muy breve, que nos ameniza todas las mañanas y las tardes noches.
Es difícil encontrar el equilibrio con más antagonismos entre sí, y además si la otra parte que lleva el bastón de mando no quiere escuchar, pues, apaga y vámonos. Los une el hecho de que ambas partes son del mismo pueblo, y hablan de violencia callejera, pero uno, desde la perspectiva de un perseguidor, y la otra parte, desde el punto de vista de víctima del engaño al que tantos barreños estamos acostumbrados. ¿Adivinan cuál es cuál? Exacto: las víctimas siempre se llevan la peor parte y bailan con la más fea.
Ésta situación es extraña y difícil de asimilar para un barreño del siglo XXI, porque transgrede casi todos las derechos de los ciudadanos e incurre en bastantes de los vicios que muchos deploramos en los malos gestores y políticos que nos han gobernado desde la democracia y, son quienes dan vanas esperanzas e intentan explicar lo inexplicable, se hacen notar a través de sus torpezas que pagamos nosotros. Y, mientras tanto, el talento del pueblo se derrama por el río Las Cañas.
No tengo nada en contra de la ideológica política, siempre y cuando se respete a la Constitución y a la sangre que vertieron nuestros queridísimos antepasados que eran tan ignorantes que lucharon por nuestros derechos y deberes, y que día tras día se va perdiendo, y sobre todo aquí, en Los Barrios.
Me explico, un alcalde viola salvajemente nuestros derechos a plena luz del día, seguidos por una panda de mequetrefes puestos de ansia viva que invirtieron en el poder y que temen perder sus dineros. La agresión que sufrimos continuamente nos puede matar, y cuando queramos darnos cuenta, perderemos nuestra identidad como un humilde, sencillo y hospitalario pueblo al que me siento muy orgulloso. Resulta que mi pueblo está en peligro. Este planteamiento andalucista de quítate tú para ponerme yo, es degradante para cualquier ser humano, y creo que no faltarán víctimas o como él las llama “daños colaterales” que se sientan identificadas con ese sentimiento de indefensión y de vapuleo social, repetirán una y otra vez que algo habrán hecho, son unos enchufados, etc. Pero, para expresarlo con palabras, perdónenme, son unas situaciones demasiado burdas. No me creo que ese linchamiento social a los trabajadores municipales sea de forma gratuita. Parece que estoy hablando de una aldea de Afganistán, y es aquí en Europa . La venganza institucional, en la sociedad occidental, se manifiesta de manera mucho más sutil. Aquí se crean monstruos que no existen o que no se atreverían a vilipendiar a una víctima laboral. Sencillamente, porque, digan lo que digan, los trabajadores son sagrados. Quien los mancilla y los maltrata socialmente, es el poder que gobierna en nuestro ayuntamiento de color verde.
Pero incluso eso podría tener un pase, o no molestar tanto, si el presunto mensaje andalucista, no se pareciese tanto a un episodio de El equipo A: la justicia no funciona, no protege a las víctimas, así que hay que tomarse la venganza por su mano. Lo que empieza siendo un alegato hacia el trabajador acaba sonando a un reclamo fascista. Y no es la primera vez que bajo un maquillaje progresista, los gobernantes que realmente existen nos cuelan discursos reaccionarios de populismo subido de tono que dejan los argumentos de Harry el Sucio a la altura del betún.
Hay, a pesar de esto, muchos aciertos pero el empeño por politizar su venganza personal lo enfría mucho y acaba rompiendo su máscara. Además, se cree que es el defensor de la ley de la forma más cursi que se pueda imaginar, con discursos eternos, para que los concejales de la oposición se retuerzan en sus asientos, doscientos años (1812-2012) de lucha para acabar con tal ilusión. Hay que joderse, lo que se confirma con esto, es que los opositores más aficionados a la violencia son finalmente los más totalitarios.
El otro día, cuando estuve tomando un café, un vecino se me acerco y me susurró que en este pueblo los cursis suelen ser unos hijos de puta, y los duros, bellísimas y amables personas. Lo suscribo y brindo de nuevo por ello, porque, al menos, sé que mi pueblo no va mal encaminado.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/8685/el-walking-dead-barreno-por-j-mena-lana.aspx
http://radiosol.wordpress.com/2011/12/11/articulo-de-opinion-2/
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domingo, 11 de diciembre de 2011
sábado, 2 de julio de 2011
TRAS 26 AÑOS, MUERE LA VOZ DEL PUEBLO.
Sigo los acontecimientos de mi pueblo como si pasaran en otra galaxia. Encerrado en mí, ajeno a todo, y con grandes dificultades para empatizar con muchas de las cuestiones y situaciones planteadas en mi pueblo. Así que mis palabras son las de un ser extraño y forzadamente ajeno a todo lo que parece importar, estoy asombrado, RTVLB, tras 26 años narrando la vida de Los Barrios, desaparece. Son imperativos que cuentan de qué va la fiesta andalucista. Pero ¿Quién limpiará los platos rotos de la fiesta, las trabajadoras de Clece?
Desde mi punto de vista, esperaba un cambio y no un barullo callejero. Un cambio que supondría la destrucción de la superestructura socialista barreña para sustituirla por otra que se adecuara al pueblo. ¡Qué esta destrucción implicase violencia gratuita!, es otro debate. Pero lo que todos teníamos claro es que iba a ser después de las elecciones municipales.
Como barreño, soy de los que piensan que la concepción puramente de cambio no implica la violencia, aunque suele abocarse a ella. Pero la violencia es un mal menor, no un requisito. Para el gobierno municipal, en cambio, la violencia es prescriptiva. Sin violencia, no hay privilegios. ¿Quiénes son los subversivos peligrosos, los de pueblo o los del PA? Juegos semánticos al margen, parece claro que no se encaja en ninguna de las concepciones que se esperaba de este partido político. Mucha gente en la calle, por mucha bulla que arme y muchas portadas que acapare, no es un cambio esperado sino un lamento. Utilizando la misma lógica se puede decir que un enfado no es por sí mismo una postura política, y que un deseo no es un programa ni una reivindicación. Estar harto de los políticos no supone nada más allá de la propia hartura, y pedir un cambio genérico del “sistema”, sea lo que sea eso, no articula un movimiento.
Para posibilitar un cambio político, tiene que haber unas reivindicaciones claras y concretas, un alcalde que pueda satisfacer o negar esas demandas, y cuyo cuello pueda ser reclamado como prenda, y unos plazos en los que se puedan llevar a cabo. Ni siquiera en las grandes revoluciones se pedía “el todo”: se reclamaban cosas concretas, aunque fueran burras. Ejemplo: “¡Todo el poder para el Alcalde de Los Barrios!”. No es una consigna abstracta: manifiesta la reclamación del pueblo barreño a renunciar a sus poderes y competencias mediante decreto y se traspasa por un voto al gobierno local que lo hace de buena gana y con despido libre y vengativo.
¿Qué se hace en estos días de verano? De todo y nada. De entre la empanada andalucista de cosas que se escuchan apenas asoma algo que pueda sonar a consigna plausible. Parece que hay una reforma en el pueblo, que no termina de concretarse en qué términos. Y estos no pueden ser muy complicados. Aunque los cambios que pueden provocar los andalucistas son radicales, complejos e irreversibles, las peticiones que la desatan son claras, simples, directas y concernientes a un aspecto concretísimo del descontento. Por eso ruedan cabezas, porque no se tiene claro qué cabezas se quieren hacer rodar.
En estas manifestaciones se mezclan “las churras con las meninas” , con el derecho a la información, con los sueldos de los concejales liberados y con el impuesto de impuestos. Un relio en el que es imposible aclararse y que terminará con el pueblo, que necesita un grito común y directo para aglutinarse, y que lo venía haciendo RTVLB ¿Quién lo hará ahora?
Por eso triunfan las manifestaciones: porque los manifestantes se unen contra algo tangible que es factible derribar. No se alzan contra un sistema ni contra un estado de cosas, sino contra personajes e instituciones concretas que pueden derrumbarse por el empuje del pueblo. El sistema y el Estado se rompen como consecuencia incontrolada una vez desencadenada la violencia.
Entiendo y comparto el cabreo y el hartazgo por un sistema político teatral, falso, dominado por camarillas, corrupto y rehén de los bancos. Pero el cabreo, por sí solo, no es nada. O no conduce a nada, más bien.
Mientras que la cosa no se aclare, a mí todo me seguirá sonando a rumores de orquesta, y supondré que están de fiesta, los únicos que pueden estar, los andalucistas barreños.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/7456/tras-26-anos-muere-la-voz-del-pueblo-por-j-mena.aspx
Desde mi punto de vista, esperaba un cambio y no un barullo callejero. Un cambio que supondría la destrucción de la superestructura socialista barreña para sustituirla por otra que se adecuara al pueblo. ¡Qué esta destrucción implicase violencia gratuita!, es otro debate. Pero lo que todos teníamos claro es que iba a ser después de las elecciones municipales.
Como barreño, soy de los que piensan que la concepción puramente de cambio no implica la violencia, aunque suele abocarse a ella. Pero la violencia es un mal menor, no un requisito. Para el gobierno municipal, en cambio, la violencia es prescriptiva. Sin violencia, no hay privilegios. ¿Quiénes son los subversivos peligrosos, los de pueblo o los del PA? Juegos semánticos al margen, parece claro que no se encaja en ninguna de las concepciones que se esperaba de este partido político. Mucha gente en la calle, por mucha bulla que arme y muchas portadas que acapare, no es un cambio esperado sino un lamento. Utilizando la misma lógica se puede decir que un enfado no es por sí mismo una postura política, y que un deseo no es un programa ni una reivindicación. Estar harto de los políticos no supone nada más allá de la propia hartura, y pedir un cambio genérico del “sistema”, sea lo que sea eso, no articula un movimiento.
Para posibilitar un cambio político, tiene que haber unas reivindicaciones claras y concretas, un alcalde que pueda satisfacer o negar esas demandas, y cuyo cuello pueda ser reclamado como prenda, y unos plazos en los que se puedan llevar a cabo. Ni siquiera en las grandes revoluciones se pedía “el todo”: se reclamaban cosas concretas, aunque fueran burras. Ejemplo: “¡Todo el poder para el Alcalde de Los Barrios!”. No es una consigna abstracta: manifiesta la reclamación del pueblo barreño a renunciar a sus poderes y competencias mediante decreto y se traspasa por un voto al gobierno local que lo hace de buena gana y con despido libre y vengativo.
¿Qué se hace en estos días de verano? De todo y nada. De entre la empanada andalucista de cosas que se escuchan apenas asoma algo que pueda sonar a consigna plausible. Parece que hay una reforma en el pueblo, que no termina de concretarse en qué términos. Y estos no pueden ser muy complicados. Aunque los cambios que pueden provocar los andalucistas son radicales, complejos e irreversibles, las peticiones que la desatan son claras, simples, directas y concernientes a un aspecto concretísimo del descontento. Por eso ruedan cabezas, porque no se tiene claro qué cabezas se quieren hacer rodar.
En estas manifestaciones se mezclan “las churras con las meninas” , con el derecho a la información, con los sueldos de los concejales liberados y con el impuesto de impuestos. Un relio en el que es imposible aclararse y que terminará con el pueblo, que necesita un grito común y directo para aglutinarse, y que lo venía haciendo RTVLB ¿Quién lo hará ahora?
Por eso triunfan las manifestaciones: porque los manifestantes se unen contra algo tangible que es factible derribar. No se alzan contra un sistema ni contra un estado de cosas, sino contra personajes e instituciones concretas que pueden derrumbarse por el empuje del pueblo. El sistema y el Estado se rompen como consecuencia incontrolada una vez desencadenada la violencia.
Entiendo y comparto el cabreo y el hartazgo por un sistema político teatral, falso, dominado por camarillas, corrupto y rehén de los bancos. Pero el cabreo, por sí solo, no es nada. O no conduce a nada, más bien.
Mientras que la cosa no se aclare, a mí todo me seguirá sonando a rumores de orquesta, y supondré que están de fiesta, los únicos que pueden estar, los andalucistas barreños.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/7456/tras-26-anos-muere-la-voz-del-pueblo-por-j-mena.aspx
domingo, 26 de junio de 2011
EL DÍA QUE QUISE SER DEMOCRATA
Antes de nada: muchísimas gracias por todas vuestras palabras, vuestro cariño me da fuerzas. Pero ahora, si me lo permiten, y por consideración con ustedes, retomaré el hilo del blog.
Hace poco, estuve en el Pleno de Los Barrios. Sí, no me miren así, uno tiene que disfrutar en el pueblo, y está claro que con lo que está cayendo, sé que jamás compraré un chalecito en La Moraleja. El “alcalde novato y con mala leche” de la Villa montó un sarao para exponer a la peña algo inexplicable e ilegal, así de mal asesorados estarán, que ni siquiera son capaces de apreciar la belleza de la democracia y ni tampoco saben distinguir a un delantero centro de un tiesto de geranios.
Y no sólo eso: una vez en el acto, resultó que dicho grupo éramos los de siempre. Algunos buenos amigos, otros excelentes conocidos, los trabajadores hastiados de tanta democracia y varios allegados de los bares de copas más próximos. Con escasas diferencias, la salvedad de unos cuantos entes tan significados con los andalucistas que su modo de vida podía peligrar seriamente si se dejan ver en una movida con los sindicatos, la misma “elite política” que invitaba que los saraos municipales del PSOE eran ilícitos. Se confirma, pues, que la democracia sólo lo es en apariencia, pues a la hora de la verdad los partidos no sólo dicen lo mismo, sino que se lo dicen a la misma gente. Al menos, en lo que a la solución barreña se refiere. Entre los nacionalistas y sociolistos sólo media una cuestión de gusto o de modulación de la voz.
En cualquier caso, se agradece la invitación a la reflexión, especialmente porque venía cursada por un “bajuno portavoz andalucista”, persona por la que me consta que su inteligencia viene dado por los tebeos y por el Facebook.
No me quedé a los canapés, así que no sé si la cosa se animó luego, pero el acto consistió básicamente en “Decretazos e ignorancia política tras 8 años en la oposición” leyendo unas cuartillas municipales ante el sonoro silencio de la concurrencia. Leyendo cansinamente y sin gracia, sin demostrar ni por casualidad el más leve interés por lo que se estaba comunicando.
Tras una larguísima introducción llena de sabidísimas propuestas comunes (tan comunes que ya son casi prostitutas de Los Barrios), se desgranaron la decena de puntos, puntos que se resumen en uno: el PA de Los Barrios no tiene solución para el pueblo, tan sólo una serie de propuestas inconexas que de tan generales e indefinidas pueden ser apoyadas por cualquiera. Hasta el “Viejo del Paseo” podría hacer suyo ese programa, ya que habla de cosas tan mínimas que nadie puede contradecir. ¿Porqué tanta prisa por ser alcalde?
Es verdad que no hay parné y que no están los tiempos para proponer nada, pero, ¿de verdad que no hay nadie en el PA capaz de articular un proyecto para desarrollar en cuatro años de gobierno? Aunque luego no se cumpla. Aunque luego, en el improbable caso de que hagan algo después de las elecciones, se vean obligados a desdecirse: con echarle la culpa al PSOE, que dejó las arcas vacías y el ayuntamiento hipotecado, santas pascuas. Pero que digan algo, por dios, especialmente en un momento en el que el PSOE ha agotado su crédito como gestor municipal y se ha cargado todo aquello que merecía la pena en el pueblo. Lo tenían a huevo: se trataba de disparar a un paquidermo moribundo y fofo, cualquier pequeña cosita bien fundamentada habría sido mejor que lo que hace ahora el ayuntamiento. Pero ni por esas: estos no cazan ni con las presas de Botafuegos borrachas y enjauladas. Agüita. No sólo son propuestas que podrían haberse planteado en 1902 o en 1916 (o en 1750, si me apuran), sino que son tan laterales y coyunturales que no merecen figurar en programa electoral alguno, salvo como relleno al final.
Yo sabré muy poquito de estas cosas, pero lo suficiente como para tener claro que un programa político debe plantearse varias preguntas:
-¿Para qué y a quién sirve un programa político? No es lo mismo hacerlo pensando en los ciudadanos que en los políticos, y si se piensa en los políticos, algo que no debiera hacer una administración pública.
-¿Qué objetivos se persiguen y qué papel ha de jugar la administración en su consecución? ¿El de un mecenas? ¿El de un facilitador? ¿El de un divulgador? ¿El de un censor y guardián de las buenas costumbres? ¿El de un aplaudidor?
-¿De qué medios se disponen para esos objetivos o de qué forma se van a pertrechar de ellos?
-Y por último, una vez se tienen claras las respuestas a estas preguntas: ¿qué propuestas concretas, y en qué calendario, van a plasmar en la práctica esa estrategia teórica?
No se engañen, en el PA tampoco saben nada de esto. Del resto de los partidos, no sé, porque no me han invitado a saraos similares, pero no tiene pinta de que sepan. A mí me ha quedado claro: el bienestar barreño les importa lo mismo que a mí que el sexo de los cangrejos. OK, lo pillo, de acuerdo. Pero, en ese caso, dejémonos de liturgias vanas que sólo aprovechan a los que van preguntando qué hay de lo suyo, que somos todos muy mayores. Pasen del pueblo, que daño no les ha hecho. Es preferible que le ignoren a que intenten adormecerla con sus arrumacos paternales. Y no soy de los que piensan que la mejor política es que no haya política. No, mi anarquismo es hogareño: creo que una administración local, la estatal o la autonómica, quizá no tanto, puede hacer mucho por mejorar y dar lustre a estos asuntos, especialmente porque trabaja a pie de obra, desde la perspectiva que interesa, la barreña.
Qué desilusión, yo que iba dispuesto a dejarme seducir por la retórica del PA de Los Barrios. Fui en caballo y todo, para escenificar que había llegado la democracia a mi pueblo. Nada me habría gustado más que salir de allí vestido con un buen traje de sastre, fumándome un puro dominicano, cubano, ¡jamás!, y con la promesa de un carguito modesto pero bien retribuido en algún oscuro despacho barreño. Pero no ha habido manera. Tendré que seguir probando con otros partidos u organizaciones como ¡DEMOCRACIA YA!
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/7421/el-dia-que-quise-ser-democrata-por-j-mena.aspx
Hace poco, estuve en el Pleno de Los Barrios. Sí, no me miren así, uno tiene que disfrutar en el pueblo, y está claro que con lo que está cayendo, sé que jamás compraré un chalecito en La Moraleja. El “alcalde novato y con mala leche” de la Villa montó un sarao para exponer a la peña algo inexplicable e ilegal, así de mal asesorados estarán, que ni siquiera son capaces de apreciar la belleza de la democracia y ni tampoco saben distinguir a un delantero centro de un tiesto de geranios.
Y no sólo eso: una vez en el acto, resultó que dicho grupo éramos los de siempre. Algunos buenos amigos, otros excelentes conocidos, los trabajadores hastiados de tanta democracia y varios allegados de los bares de copas más próximos. Con escasas diferencias, la salvedad de unos cuantos entes tan significados con los andalucistas que su modo de vida podía peligrar seriamente si se dejan ver en una movida con los sindicatos, la misma “elite política” que invitaba que los saraos municipales del PSOE eran ilícitos. Se confirma, pues, que la democracia sólo lo es en apariencia, pues a la hora de la verdad los partidos no sólo dicen lo mismo, sino que se lo dicen a la misma gente. Al menos, en lo que a la solución barreña se refiere. Entre los nacionalistas y sociolistos sólo media una cuestión de gusto o de modulación de la voz.
En cualquier caso, se agradece la invitación a la reflexión, especialmente porque venía cursada por un “bajuno portavoz andalucista”, persona por la que me consta que su inteligencia viene dado por los tebeos y por el Facebook.
No me quedé a los canapés, así que no sé si la cosa se animó luego, pero el acto consistió básicamente en “Decretazos e ignorancia política tras 8 años en la oposición” leyendo unas cuartillas municipales ante el sonoro silencio de la concurrencia. Leyendo cansinamente y sin gracia, sin demostrar ni por casualidad el más leve interés por lo que se estaba comunicando.
Tras una larguísima introducción llena de sabidísimas propuestas comunes (tan comunes que ya son casi prostitutas de Los Barrios), se desgranaron la decena de puntos, puntos que se resumen en uno: el PA de Los Barrios no tiene solución para el pueblo, tan sólo una serie de propuestas inconexas que de tan generales e indefinidas pueden ser apoyadas por cualquiera. Hasta el “Viejo del Paseo” podría hacer suyo ese programa, ya que habla de cosas tan mínimas que nadie puede contradecir. ¿Porqué tanta prisa por ser alcalde?
Es verdad que no hay parné y que no están los tiempos para proponer nada, pero, ¿de verdad que no hay nadie en el PA capaz de articular un proyecto para desarrollar en cuatro años de gobierno? Aunque luego no se cumpla. Aunque luego, en el improbable caso de que hagan algo después de las elecciones, se vean obligados a desdecirse: con echarle la culpa al PSOE, que dejó las arcas vacías y el ayuntamiento hipotecado, santas pascuas. Pero que digan algo, por dios, especialmente en un momento en el que el PSOE ha agotado su crédito como gestor municipal y se ha cargado todo aquello que merecía la pena en el pueblo. Lo tenían a huevo: se trataba de disparar a un paquidermo moribundo y fofo, cualquier pequeña cosita bien fundamentada habría sido mejor que lo que hace ahora el ayuntamiento. Pero ni por esas: estos no cazan ni con las presas de Botafuegos borrachas y enjauladas. Agüita. No sólo son propuestas que podrían haberse planteado en 1902 o en 1916 (o en 1750, si me apuran), sino que son tan laterales y coyunturales que no merecen figurar en programa electoral alguno, salvo como relleno al final.
Yo sabré muy poquito de estas cosas, pero lo suficiente como para tener claro que un programa político debe plantearse varias preguntas:
-¿Para qué y a quién sirve un programa político? No es lo mismo hacerlo pensando en los ciudadanos que en los políticos, y si se piensa en los políticos, algo que no debiera hacer una administración pública.
-¿Qué objetivos se persiguen y qué papel ha de jugar la administración en su consecución? ¿El de un mecenas? ¿El de un facilitador? ¿El de un divulgador? ¿El de un censor y guardián de las buenas costumbres? ¿El de un aplaudidor?
-¿De qué medios se disponen para esos objetivos o de qué forma se van a pertrechar de ellos?
-Y por último, una vez se tienen claras las respuestas a estas preguntas: ¿qué propuestas concretas, y en qué calendario, van a plasmar en la práctica esa estrategia teórica?
No se engañen, en el PA tampoco saben nada de esto. Del resto de los partidos, no sé, porque no me han invitado a saraos similares, pero no tiene pinta de que sepan. A mí me ha quedado claro: el bienestar barreño les importa lo mismo que a mí que el sexo de los cangrejos. OK, lo pillo, de acuerdo. Pero, en ese caso, dejémonos de liturgias vanas que sólo aprovechan a los que van preguntando qué hay de lo suyo, que somos todos muy mayores. Pasen del pueblo, que daño no les ha hecho. Es preferible que le ignoren a que intenten adormecerla con sus arrumacos paternales. Y no soy de los que piensan que la mejor política es que no haya política. No, mi anarquismo es hogareño: creo que una administración local, la estatal o la autonómica, quizá no tanto, puede hacer mucho por mejorar y dar lustre a estos asuntos, especialmente porque trabaja a pie de obra, desde la perspectiva que interesa, la barreña.
Qué desilusión, yo que iba dispuesto a dejarme seducir por la retórica del PA de Los Barrios. Fui en caballo y todo, para escenificar que había llegado la democracia a mi pueblo. Nada me habría gustado más que salir de allí vestido con un buen traje de sastre, fumándome un puro dominicano, cubano, ¡jamás!, y con la promesa de un carguito modesto pero bien retribuido en algún oscuro despacho barreño. Pero no ha habido manera. Tendré que seguir probando con otros partidos u organizaciones como ¡DEMOCRACIA YA!
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/7421/el-dia-que-quise-ser-democrata-por-j-mena.aspx
domingo, 12 de junio de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
BARRIOSEANDO
Aunque ya esté incorporado en nuestro lenguaje, en su origen, el uso del término corrupción, se usaba para referirse a la res pública como metáfora. Y como en toda metáfora, se proyecta una idea del mundo, es decir, otra forma de ver las cosas. Es una metáfora presuponer que Los Barrios es un ser vivo afectado por gérmenes que lo corrompen. Gérmenes que vienen de afuera, una enfermedad que hay que extirpar. Y una vez extirpada, La Villa Los Barrios recuperaría el vigor y la salud original. Pero también puede suceder que la corrupción avance, que los anticuerpos no puedan hacerle frente y acabe matando a la Villa.
Esa es la idea que prevalece en el pueblo. Con este tema la oposición se apresura a aclarar que este episodio es una infección que se atajará con una buena dosis de antibióticos judiciales. Un par de chutes de leximicina por el Tribunal Superior de Justicia y a otra cosa. A seguir disfrutando de la res pública. Es una metáfora médica muy conveniente y muy tranquilizadora para los defensores sin fisuras del tinglado tal y como funciona ahora, pero cabe preguntarse si esta corrupción es consecuencia de una enfermedad o si, por el contrario, es una consecuencia natural de la forma en la que está estructurado el gobierno municipal barreño. En ese caso, la metáfora médica ya no serviría, a no ser que hablemos de una enfermedad autoinmune y genética, pero una metáfora que hay que explicar y detallar no es metáfora ni es nada.
Pensemos un instante. Con malicia, eso sí: en este sistema, casi todos los servicios y prestaciones, por ley, debe proveerlos la administración. Debe recoger las basuras, construir autopistas, gestionar el transporte público, vigilar que los coches pasen la ITV, construir viviendas de protección oficial, hacer radiografías, programar temporadas de petancas en los parques públicos, hacer el concurso de la Calabaza más grande del pueblo, etc. En fin, imagínense. Pero las administraciones no hacen estas cosas directamente, con su estructura y su personal a sueldo, sino que la mayoría las delega. Así, un montón de empresas privadas hacen cosas de las que la administración es responsable. Lo hacen en nombre de la administración y, por supuesto, cobran por ello. De acuerdo: hay mecanismos de concesión y de concurso público sometidos a la ley y a los tribunales, para que se cumplan. Pero, ¿no es este sistema una invitación irresistible a la corrupción? ¿No es un sistema perfecto para que los políticos paguen favores, coloquen a cuñados o hagan la puñeta a sus enemigos? ¿Qué concurso o concesión pública es lo bastante estricto y transparente como para impedir que mangonee en él quien tiene la capacidad de mangonear? No hace falta incurrir en algo descarado: basta con diseñar un concurso público que valore las características concretas que sólo la empresa de tu primo tiene. Caben mil y una sutilezas en este entramado. Hay mil pequeñas trampas, mil pequeños tejemanejes que, sin salirse en absoluto de la legalidad, amparan este sistema: concesiones que se deciden en cenas y no en despachos de técnicos, sobreprecios que se apalabran en pasillos... Y las dos frases que más se escuchan en el Ayuntamiento de Los Barrios: "¿Qué hay de lo mío?" y "Dile al chaval que venga y que diga que va de mi parte". El consistorio podría gestionar todas esas cosas él mismo para ahorrarse estas tentaciones. Pero, claro, eso sería comunismo o algo así. Iría en contra del libre mercado. Y no queremos contrariar al libre mercado, ¿no?
Así pues, consuélense con metáforas cutres si quieren, pero aquí el que no corre, vuela. Quizá para usted, el Ayuntamiento sea el garante de la convivencia y la forma más sofisticada y racional de organizar un pueblo. Para ellos, sólo es una tarta que hay que zamparse rápido, antes de que venga otro y se lleve más trozo. Vamos, creo yo.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/6405/barrioseando-por-j-mena.aspx
Esa es la idea que prevalece en el pueblo. Con este tema la oposición se apresura a aclarar que este episodio es una infección que se atajará con una buena dosis de antibióticos judiciales. Un par de chutes de leximicina por el Tribunal Superior de Justicia y a otra cosa. A seguir disfrutando de la res pública. Es una metáfora médica muy conveniente y muy tranquilizadora para los defensores sin fisuras del tinglado tal y como funciona ahora, pero cabe preguntarse si esta corrupción es consecuencia de una enfermedad o si, por el contrario, es una consecuencia natural de la forma en la que está estructurado el gobierno municipal barreño. En ese caso, la metáfora médica ya no serviría, a no ser que hablemos de una enfermedad autoinmune y genética, pero una metáfora que hay que explicar y detallar no es metáfora ni es nada.
Pensemos un instante. Con malicia, eso sí: en este sistema, casi todos los servicios y prestaciones, por ley, debe proveerlos la administración. Debe recoger las basuras, construir autopistas, gestionar el transporte público, vigilar que los coches pasen la ITV, construir viviendas de protección oficial, hacer radiografías, programar temporadas de petancas en los parques públicos, hacer el concurso de la Calabaza más grande del pueblo, etc. En fin, imagínense. Pero las administraciones no hacen estas cosas directamente, con su estructura y su personal a sueldo, sino que la mayoría las delega. Así, un montón de empresas privadas hacen cosas de las que la administración es responsable. Lo hacen en nombre de la administración y, por supuesto, cobran por ello. De acuerdo: hay mecanismos de concesión y de concurso público sometidos a la ley y a los tribunales, para que se cumplan. Pero, ¿no es este sistema una invitación irresistible a la corrupción? ¿No es un sistema perfecto para que los políticos paguen favores, coloquen a cuñados o hagan la puñeta a sus enemigos? ¿Qué concurso o concesión pública es lo bastante estricto y transparente como para impedir que mangonee en él quien tiene la capacidad de mangonear? No hace falta incurrir en algo descarado: basta con diseñar un concurso público que valore las características concretas que sólo la empresa de tu primo tiene. Caben mil y una sutilezas en este entramado. Hay mil pequeñas trampas, mil pequeños tejemanejes que, sin salirse en absoluto de la legalidad, amparan este sistema: concesiones que se deciden en cenas y no en despachos de técnicos, sobreprecios que se apalabran en pasillos... Y las dos frases que más se escuchan en el Ayuntamiento de Los Barrios: "¿Qué hay de lo mío?" y "Dile al chaval que venga y que diga que va de mi parte". El consistorio podría gestionar todas esas cosas él mismo para ahorrarse estas tentaciones. Pero, claro, eso sería comunismo o algo así. Iría en contra del libre mercado. Y no queremos contrariar al libre mercado, ¿no?
Así pues, consuélense con metáforas cutres si quieren, pero aquí el que no corre, vuela. Quizá para usted, el Ayuntamiento sea el garante de la convivencia y la forma más sofisticada y racional de organizar un pueblo. Para ellos, sólo es una tarta que hay que zamparse rápido, antes de que venga otro y se lleve más trozo. Vamos, creo yo.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/6405/barrioseando-por-j-mena.aspx
miércoles, 29 de diciembre de 2010
UNAS NAVIDADES ANACRÓNICAS
Para comprobar cuánto hemos cambiado en Los Barrios, no hay que ver ninguna serie sesentera que echan por Radio Televisión Los Barrios. Basta con escuchar a nuestro queridísimo alcalde que se repite más que la subida de impuestos que sufren nuestros escuálidos bolsillos, por un precio módico, te cuenta como se coronó así mismo alcalde de la Villa de Los Barrios, tras un golpe de estado a su compañera de partido, ¡La rutina de costumbre! Cuenta la misma anécdota: cuando detectó por casualidad la deuda del consistorio barreño y, un barreño le dijo que le tendrían que hacer un electrograma para averiguar si le quedaba algo de socialismo en su cuerpo. “¿Sabe lo que es?, ¿Sabes interpretarlo?”, le preguntó. "Hombre, no he de saberlo, si yo he sido concejal de hacienda desde que la democracia es democracia", respondió el contable. Para él y su generación, el PSOE de Los Barrios es un partido en el que queda solamente sus siglas, lleno de “Cachulis y Rocas”. El PSOE es algo que, en Los Barrios, ya sólo existe en ciertos antros. Si entiendes la anécdota sin que te la expliquen, es que estás fuera del pueblo, o eres de la Generación del Internet. Yo la pillé rápido, y me estoy quedando calvo.
Le pasó algo parecido a la Geli “La Breve” cuando hablaba por la radio y se refería a Los Barrios. La verdad, es que suena bien cuando pronuncian su nombre, y uno piensa en su Parque Natural, en sus riquezas, en sus mujeres, bueno, no voy ha seguir porque me pongo malo, ¡Aquellos maravillosos años! Sin embargo, por escrito y con las eternas calles inundadas por las lluvias, se piensa en deuda, en malestar social, en que nunca olvidaremos estas fiestas porque son las peores de nuestra historia. ¿Qué persona sensata piensa que el PSOE e IU es la solución para Los Barrios, si son los que han creado el problema? ¿No hay una cremita que les quite el ansia viva? ¿O están aberronchados al rocaje vivo de sus cargos? ¡Que guapos somos cuando falta poco para las elecciones!
Me sucede lo mismo con la expresión "intelectual síndico", que alguna vez la he empleado para referirme a los que quieren quitarme la libertad de expresión por el artículo 33. Ahora dudo que se entienda: creo que para los que no estamos alienados por este gobierno y no somos cómplices de sus barbaridades, queda claro qué es un intelectual del franquismo y en sentido más o menos metafórico se puede aplicar esta expresión a mi pueblo. Pero para una persona razonable, sin deuda, un intelectual síndico tiene que ser por fuerza un ganador de euros que cultiva una huerta ecológica en suelo municipal. O peor aún: un intelectual socialista hecho de oro con el sudor de del frente, de carne y hueso, no como esos intelectuales de silicio con memoria virtual.
Mi “rubia” preferida, y amante de pelis de Quentin Tarantino dice que todos estamos pasados de rosca, que nadie vive al cien por cien con los pies en la tierra. La cuestión es averiguar cuál es nuestro nivel, porque es muy distinto vivir con la “ley cortijera barreña” que tener ese mismo pie en el siglo XXI, rodeado por la tecnología 2.0. Todo no se puede tener porque terminarías interpretando al pitufo filósofo como lo hizo Quentin.
http://www.noticiasdelavilla.net/noticias/38/opinion/6111/unas-navidades-anacronicas-por-jesus-mena.aspx
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