Cada vez tengo más claro que las anomalías de este país dejadas en herencia por la generación de mis padres y mis abuelos no son eternas. Cada vez estoy más convencido de que mi generación, la que asoma la patita ahora, va a ser capaz de sacudirse esos fantasmas. Y lo va a hacer sin meterse en un fregado como la Guerra Civil. Lo va a hacer sin poner nada patas arriba, con el relativismo como arma y el sentido del humor como escudo. Sin -ismos a los que agarrarse, ni banderas que quemar o venerar y con la convicción enunciada, uno no echa de menos un país. A lo sumo, un barrio, una calle y cinco o seis personas del pueblo. La patria son los amigos, los colegas de siempre. Y no hay lealtades que resistan un círculo más amplio, por eso al Ejército va Rita la Cantaora..
Y que me dicen de la herencia de los príncipes y de las elefantas (Elefanta: no es mi intención ofender es que en Londres hay un barrio llamado Elephant and Castle en honor a la Infanta de Castilla): Jo, qué panorama se nos han puesto con este tema. A ver si se pasa esto y hablamos de gente de la que sí que nos podamos reír y hacer chistes. A veces, la parodia sobra. Con enunciar lo evidente basta para hacer sentir al otro su condición ridícula y fuera de tiempo y lugar. Por más que las revistas del corazón se agoten y por más que las masas se agolpen en la puerta de la clínica, frases como ésta hacen visible a una parte muy importante de mi generación que vive el asunto monárquico, en el mejor de los casos, como algo ajeno, incómodo y trasnochado. Creo que cualquier persona o institución puede soportar la parodia y el sarcasmo, pero muy pocas aguantan que les pongan un espejo delante que les diga los ridículas que resultan. No hay afán rupturista en ello, pero es mucho más rompedor que una manifestación republicana en la puerta de la Zarzuela. Para estas elecciones municipales que se vaticina mucha participación debido a la cacareada crispación debido a los intereses personales de unos y otros. Yo no creo que vaya a ser así, creo que vivo en una sociedad más pasota y madura que lo que nos venden los medios de comunicación. Creo que vivo en una sociedad cada vez más ligada a sus pequeñas lealtades. Algunos definen esto como el resultado de la quiebra de valores propia de un mundo sin referentes religiosos ni ideológicos. Yo lo llamo normalidad e inteligencia individual. Es inteligente, dado el poco tiempo que vivimos, valorar más una caña en un bar con nuestros amigos que los trotes del Cid Campeador o el fracaso de la política realmente existente, pues no hay comparación.
Ayer escuché a un tertuliano: "Es interesante de que España presidiera la Unión Europea, porque se está debatiendo sobre ideas y algo raro de refundar Europa". Al margen de que me parece discutible eso de que se debaten nuevas ideas -porque ni son Rousseau, ni kant,ni Ortega y Gasset-, a mí no me parece interesante, sino un paso atrás. Joder, si hemos sufrido las de Caín en el pasado para dotarnos de sistemas democráticos fuertes fue para ahorrarnos debatir sobre ideas y estar refundando los cimientos de nuestra convivencia cada dos por tres. Si ya nos partimos la cara para crear unas instituciones sólidas que no fueran cuestionadas por cada partido nuevo fue para poder dedicarnos a las cosas que realmente nos importan: nuestras vidas, nuestros amores de la calle de La Plata, las tonterías de nuestros amigos, la última película de Scorsese o el próximo disco de Alejandro Sanz.
Hace poco, un pesao de una radio local, lamentaba que el nivel político en Los Barrios le recordaba a Barrio Sésamo,... se refiera a que sólo a los políticos les preocupa más como a quedado la Belén Esteban que a su propio pueblo. Pues a lo mejor no. Y me parece que es una de las cosas que hacen que vivir aquí sea una maravilla. Sinceramente, no me apetece recuperar el legado del Carlos V, si es que dejó algún legado. Por eso, desde hace tiempo, empiezo a leer los periódicos por detrás, que es la única parte realmente interesante, donde está la gente que mola, la que escribe, pinta, rueda o salva vidas con sus investigaciones sin preocuparse del amarilleo de la portada.
Los pesimistas dirán que este estado de cosas crea una ciudadanía adormecida y de fácil manejo. Es un riesgo que hay que asumir, pero no creo que los continuistas de la endogamia política pasen desapercibidos ni que lo tengan más fácil con un clima de debate intenso sobre como cambiar para que todo siga igual. Creo que mi generación va a ahondar en ese ambiente de balsa de aceite laica. Un ideal que, visto lo que se avecina, con el integrismo religioso acampando a sus anchas por medio mundo, quizá sea nuestra mejor defensa.
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miércoles, 12 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
MANIFIESTO PARA LA ELIMINACIÓN DEL DICHO POPULAR BARREÑO "PELO LARGO, PIERNAS CORTAS Y MALA LECHE"
La violencia de este dicho popular no es un problema de ámbito privado, sino que afecta a la Villa en general. Es una expresión de la relación de desigualdad entre hombres y mujeres que está basada en la supuesta superioridad de un sexo sobre otro.
El silencio y la resignación no son la respuesta, nunca deben serlo. Ni para la víctima ni para quienes convivimos con quien los sufre. No podemos tolerarlo. Los Barrios no puede permitir que los que utilizan este dicho ganen la partida y somos las personas que formamos este pueblo quienes tenemos la obligación de provocar el cambio.
El Ayuntamiento juega un decisivo papel al ofrecer una atención específica para estos dichos al propiciar una prevención que empieza con la educación de nuestros hijos e hijas en la igualdad y en el diálogo. La víctima ha de ser consciente de que necesita salir en cuanto antes de la espiral.
No basta con lamentarse cuando uno de estos dichos se convierte en protagonista de los medios de comunicación. Hemos de asumir una responsabilidad mayor y no debemos callar porque el mutismo y la pasividad nos convierten en cómplices. Hemos de impedir que los barreños pronuncien estas palabras:"Pelo largo, piernas cortas y mala leche".
Os proponemos un primer paso, una iniciativa en la que os invitamos a participar, y es a la interpretación de este dicho, basado en las típicas niñas pijas, maleducadas, consentidas y
falta de quórum o de estética agradable.
Son inmaduras:
Suelen ser chicas con baja inteligencia, no son Einstein. Al estar mimadas no saben manejar su poder social. Pueden llegar a ser verdaderamente crueles por su psicología infantil. De ahí que tengan muy poca educación y puedan humillar a alguien sin ni siquiera sentirse inmutadas por ello. Se creen diosas.
Estas chicas disfrutan poniéndose guapas o haciéndose fotos para después ir a la discoteca y no solo rechazar, sino que disfrutan humillando a los chicos quien cae preso de su máscara. Son las típicas que sueltan a grito pelado "Tú no sabes quien soy Yo""Tú a mi no me conoces"
No aceptan críticas:
Jamás tendrán la culpa de nada, son perfectas a ojos de los demás y no admitirán ningún error por parte suya a no ser que sea un hecho obvio.
Son muy maleducadas:
No respetan nada, pueden empezar a insultarte y hacerte la vida imposible si no le consientes sus chorradas.
En base a esta interpretación, os pedimos vuestro nombre como testimonio de que formáis parte de una sociedad comprometida, en la que estos dichos populares no tengan cabida. Esto es un obstáculo para la igualdad, el desarrollo y la paz del pueblo porque impide a las mujeres disfrutar de los derechos y libertades fundamentales. Como medida protocolaria de actuación se debe actuar en contra del infractor de manera contundente. El infractor deberá copiar a mano 100 veces que el Día de la Mujer Trabajadora es el 8 de marzo cuando en el año 1908 se hace referencia a las mujeres que murieron calcinadas en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían, también el infractor hará una copia a mano del libro En el tiempo de las mariposas de la escritora Julia Álvarez, en honor a las hermanas Mirabal y que cada 25 de Noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer.
El silencio y la resignación no son la respuesta, nunca deben serlo. Ni para la víctima ni para quienes convivimos con quien los sufre. No podemos tolerarlo. Los Barrios no puede permitir que los que utilizan este dicho ganen la partida y somos las personas que formamos este pueblo quienes tenemos la obligación de provocar el cambio.
El Ayuntamiento juega un decisivo papel al ofrecer una atención específica para estos dichos al propiciar una prevención que empieza con la educación de nuestros hijos e hijas en la igualdad y en el diálogo. La víctima ha de ser consciente de que necesita salir en cuanto antes de la espiral.
No basta con lamentarse cuando uno de estos dichos se convierte en protagonista de los medios de comunicación. Hemos de asumir una responsabilidad mayor y no debemos callar porque el mutismo y la pasividad nos convierten en cómplices. Hemos de impedir que los barreños pronuncien estas palabras:"Pelo largo, piernas cortas y mala leche".
Os proponemos un primer paso, una iniciativa en la que os invitamos a participar, y es a la interpretación de este dicho, basado en las típicas niñas pijas, maleducadas, consentidas y
falta de quórum o de estética agradable.
Son inmaduras:
Suelen ser chicas con baja inteligencia, no son Einstein. Al estar mimadas no saben manejar su poder social. Pueden llegar a ser verdaderamente crueles por su psicología infantil. De ahí que tengan muy poca educación y puedan humillar a alguien sin ni siquiera sentirse inmutadas por ello. Se creen diosas.
Estas chicas disfrutan poniéndose guapas o haciéndose fotos para después ir a la discoteca y no solo rechazar, sino que disfrutan humillando a los chicos quien cae preso de su máscara. Son las típicas que sueltan a grito pelado "Tú no sabes quien soy Yo""Tú a mi no me conoces"
No aceptan críticas:
Jamás tendrán la culpa de nada, son perfectas a ojos de los demás y no admitirán ningún error por parte suya a no ser que sea un hecho obvio.
Son muy maleducadas:
No respetan nada, pueden empezar a insultarte y hacerte la vida imposible si no le consientes sus chorradas.
En base a esta interpretación, os pedimos vuestro nombre como testimonio de que formáis parte de una sociedad comprometida, en la que estos dichos populares no tengan cabida. Esto es un obstáculo para la igualdad, el desarrollo y la paz del pueblo porque impide a las mujeres disfrutar de los derechos y libertades fundamentales. Como medida protocolaria de actuación se debe actuar en contra del infractor de manera contundente. El infractor deberá copiar a mano 100 veces que el Día de la Mujer Trabajadora es el 8 de marzo cuando en el año 1908 se hace referencia a las mujeres que murieron calcinadas en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían, también el infractor hará una copia a mano del libro En el tiempo de las mariposas de la escritora Julia Álvarez, en honor a las hermanas Mirabal y que cada 25 de Noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer.
domingo, 9 de mayo de 2010
¿ANDE ANDARÁN?
Hace poco tiempo, en el Telediario se comentó una noticia sobre la última estadística de los misteriosos billetes de 500 euros. Pues he de decir que, más allá de la duda, existen. El otro día, me disfracé de atracador de bancos al estilo del Solitario y descubrí que, haberlos, haylos.
En mi tierra, en Andalucía, los llamamos "Bin Laden" porque se sabe que existen pero nadie sabe dónde se encuentran.
La cuestión es que debía pagar en efectivo una factura de luz, se pasan cada vez que les da la gana y hacen, según ellos, una lectura aproximada, lo que no entiendo cómo es posible que en un mes pague 200 Euros y en al siguiente mes pague 14 Euros y, desesperado -pues me estaban esperando y me querían cortar la luz-, entré en el banco más cercano al lugar en el que tenía que pagar -que era el mío, casualmente-. Como iba con prisas y apurado, entré como un torbellino enarbolando la cartilla y, sin reparos, le dije al cajero: "Rápido, me están esperando: necesito sacar 700 euros". Como nunca me dejo caer por el banco, nadie me conoce, y el pobre hombre, con voz temblorosa, me pidió el D.N.I. Y la cartilla. Creo que no ayudó mucho el hecho de que casi no me parezco al retrato de mi carné. Muy bajito, como suplicándome que no le hiciera sufrir al degollarle, me preguntó si no me importaba llevarme el importe en un billete de 500 y dos de 100. Aunque puse la mejor y más empática de mis sonrisas, le dije que no me importaba en absoluto, el hombre no se quedó del todo tranquilo, porque lanzaba miradas por el rabillo del ojo a su compañera. El caso es que, después del sofocón, salí de allí con un billete de 500 euros que -lo juro- no cabía en la cartera, con razón es de color morado, se asfixia en cualquier parte donde lo metas. Apenas duró diez minutos en mis manos, porque pagué con él rápidamente, pero sentí algo extraño. Sentí que había tocado un objeto de poder, como el anillo de Frodo Bolsón. La única diferencia es que el poder del billete de 500 funciona a la inversa del anillo: si el anillo volvía invisible a su portador, el billete de 500 te hace tremendamente visible. Hasta creo que me llamaron "señor" a secas, sin añadir "está molestando a la señorita" o "debería dejar de beber e irse a casa a dormir".
En fin, que fue divertido sentirme como un imputado de la Operación Malaya en la Costa del Sol, y que por suerte para algunos políticos de nuestra comarca no siguió bajando ¿Y hasta dónde hubiera o hubiese llegado si no se hubiese parado de momento?
O del caso Gürtel en Valencia ¿Qué traje me hubiera comprado?, o de cualquier otro caso. Si es que España está infectada de estos casos tan desagradables y que por desgracia se conocen a nuestros pueblos por el número de políticos encarcelados o inhabilitados y de la cantidad de dinero que se han podido llevar, la verdad, es que ya, a esta altura de la crisis, no me sorprende nada que nuestro pueblo deba más de 30 millones de Euros a la Seguridad Social y que seamos el pueblo más endeudado de España, entre otras cosas, creo que es mentira o es una media verdad porque a mi parecer debemos cerca de 120 millones de Euros, ¿Por qué nos tienen mal informados sobre las cuentas reales del Ayuntamiento?, ¿Cuál es la causa por la que los Ayuntamientos se endeudan más y más?, ¿No hay manera de pararlos?, ¿Y si la crisis se midiera por el número de habitantes?, ¿ No sería más lógico que encabezaría la lista el que más habitantes tiene?. Menos mal, que el derecho a la información es un derecho fundamental establecido en la Constitución. Quién sabe cuándo volveré a ver otra sábana de esas, moradas como a mi me gustan, seguramente cuando se acabe esta crisis, si es que se acaba.
En mi tierra, en Andalucía, los llamamos "Bin Laden" porque se sabe que existen pero nadie sabe dónde se encuentran.
La cuestión es que debía pagar en efectivo una factura de luz, se pasan cada vez que les da la gana y hacen, según ellos, una lectura aproximada, lo que no entiendo cómo es posible que en un mes pague 200 Euros y en al siguiente mes pague 14 Euros y, desesperado -pues me estaban esperando y me querían cortar la luz-, entré en el banco más cercano al lugar en el que tenía que pagar -que era el mío, casualmente-. Como iba con prisas y apurado, entré como un torbellino enarbolando la cartilla y, sin reparos, le dije al cajero: "Rápido, me están esperando: necesito sacar 700 euros". Como nunca me dejo caer por el banco, nadie me conoce, y el pobre hombre, con voz temblorosa, me pidió el D.N.I. Y la cartilla. Creo que no ayudó mucho el hecho de que casi no me parezco al retrato de mi carné. Muy bajito, como suplicándome que no le hiciera sufrir al degollarle, me preguntó si no me importaba llevarme el importe en un billete de 500 y dos de 100. Aunque puse la mejor y más empática de mis sonrisas, le dije que no me importaba en absoluto, el hombre no se quedó del todo tranquilo, porque lanzaba miradas por el rabillo del ojo a su compañera. El caso es que, después del sofocón, salí de allí con un billete de 500 euros que -lo juro- no cabía en la cartera, con razón es de color morado, se asfixia en cualquier parte donde lo metas. Apenas duró diez minutos en mis manos, porque pagué con él rápidamente, pero sentí algo extraño. Sentí que había tocado un objeto de poder, como el anillo de Frodo Bolsón. La única diferencia es que el poder del billete de 500 funciona a la inversa del anillo: si el anillo volvía invisible a su portador, el billete de 500 te hace tremendamente visible. Hasta creo que me llamaron "señor" a secas, sin añadir "está molestando a la señorita" o "debería dejar de beber e irse a casa a dormir".
En fin, que fue divertido sentirme como un imputado de la Operación Malaya en la Costa del Sol, y que por suerte para algunos políticos de nuestra comarca no siguió bajando ¿Y hasta dónde hubiera o hubiese llegado si no se hubiese parado de momento?
O del caso Gürtel en Valencia ¿Qué traje me hubiera comprado?, o de cualquier otro caso. Si es que España está infectada de estos casos tan desagradables y que por desgracia se conocen a nuestros pueblos por el número de políticos encarcelados o inhabilitados y de la cantidad de dinero que se han podido llevar, la verdad, es que ya, a esta altura de la crisis, no me sorprende nada que nuestro pueblo deba más de 30 millones de Euros a la Seguridad Social y que seamos el pueblo más endeudado de España, entre otras cosas, creo que es mentira o es una media verdad porque a mi parecer debemos cerca de 120 millones de Euros, ¿Por qué nos tienen mal informados sobre las cuentas reales del Ayuntamiento?, ¿Cuál es la causa por la que los Ayuntamientos se endeudan más y más?, ¿No hay manera de pararlos?, ¿Y si la crisis se midiera por el número de habitantes?, ¿ No sería más lógico que encabezaría la lista el que más habitantes tiene?. Menos mal, que el derecho a la información es un derecho fundamental establecido en la Constitución. Quién sabe cuándo volveré a ver otra sábana de esas, moradas como a mi me gustan, seguramente cuando se acabe esta crisis, si es que se acaba.
sábado, 8 de mayo de 2010
DE COMPRAS EN LOS BARRIOS
Lo que me gusta de los arqueólogos es que son unos cotillas que se presentan bajo dignidades académicas. Escarban en basuras milenarias para saber qué comían y cómo practicaban el sexo nuestros tatarabuelos. Como unas cotorras de escalera, se permiten dudar de las crónicas oficiales sobre las grandes gestas y olisquean y olisquean hasta descubrir los trapos sucios. ¿En qué se diferencian de la portera que susurra: "Sí, dice que le va muy bien después del divorcio, pero se ve que no llega a fin de mes, que sólo lleva latas de sardinas en la bolsa de la basura"? Me encantan los arqueólogos que se sientan en la sala de congresos y, sin descomponer su rostro, afirman: "Según nuestros últimos hallazgos, en el Antiguo Egipto, los escribas defecaban subiéndose las faldas de su túnica y sentándose en un cómodo sillón de madera, mientras que, según indican las hendiduras con formas de dedo gordo halladas en el sector III de las excavaciones, los esclavos defecaban de cuclillas tras unos matorrales llamados matorrum".
Soy fan de los arqueólogos, de verdad, por eso les tomo como excusa para justificar mi tendencia al espionaje cutre. Me digo: esto es arqueología en tiempo real, o antropología, si ustedes lo prefieren. Últimamente, me dedico a practicar mi afición arqueológica en la cola del supermercado, y trato de reconstruir la vida de los vecinos de Los Barrios que tengo detrás y delante a partir de lo que llevan en los carros o en las cestas de la compra. Un paquete de pan de molde o una lata de espárragos pueden ser más reveladores que un tercer grado policial. Mi escáner funciona así: varón, raza blanca (he visto muchas series de polis, así que imito sus descripciones), unos treinta y pico, abrigo largo, pelo corto, afeitado y gafas, bien peinado. Contenido de la cesta: una pizza, un paquete de chorizo , una botella de dos litros de refresco, una barra de pan y un paquete de cuatro rollos de papel higiénico. Conclusión: soltero, no mal situado económicamente, pero tampoco para tirar cohetes por la crisis económica. Vive solo, y dentro de poco sin casa. No le gusta cocinar, lo que puede indicar una pereza máxima o una torpeza sin límites. Tampoco cuida su dieta, lo que denota cierta desinhibición desprovista de ser un metrosexual. Probablemente, un quiero y no puedo, un contenedor de pequeñas frustraciones con cada vez más abundantes canas que se resignan a que la vida es una pizza calentada en el microondas con un vaso de refresco y cualquier programa de televisión que no sea del corazón, probablemente vea los documentales de la 2. Aunque el toque del paquete de chorizo desconcierta un poco. El chorizo habla de la infancia, de bocatas en el parque, de búsqueda premeditada de sabores concretos. Hay una pequeña parte de él que se rebela contra el conformismo gris. Es esa misma parte de él que tuerce el gesto cuando echa en la urna la papeleta del voto o cuando le dice que sí a un jefe que le encarga una tarea ingrata. Esa parte que no le teme al colesterol. O quizá, sencillamente, es que necesita el chorizo para alegrar unos insípidos macarrones, en cuyo caso, estaríamos ante un hombre empeñado en representar un papel con gran exactitud.
Antes de que termine mi análisis, me toca el turno. Sólo llevo unos huevos y un litro de leche que he visto antes de llegar a los huevos. Esta vez sólo he cogido un par de cosas, porque soy el blanco perfecto de los estrategas de mercadotecnia que afinan su puntería ante una pronunciada crisis: no puedo comprar lo que he ido a comprar, y me considero afortunado, porque vivo con mi familia y porque cobro un paro de 400 Euros. Desgraciadamente, hace un mes, a un padre barreño se le denegó una ayuda social porque le faltaba tan sólo 6 miserables días por cotizar, y para colmo, se quedó en paro el 24 de Diciembre del año pasado y desde entonces está en paro. Este es un caso pero hay muchísimos más. ¿Cómo lo habrán pasado en estas Navidades? Hace años, abandonaba el súper cargado de cosas que ni necesitaba ni debía comer ni se me había ocurrido comprar, pero que iba cogiendo casi automáticamente. A veces, hasta me olvidaba de lo que realmente había ido a comprar, y esto repercutía en una pequeña carestía de huevos, aceite o detergente (y sobreabundancia de chocolatinas, yogures de sabores imposibles y anchoas del Cantábrico) que no se solucionaba hasta el día siguiente. Soy un peligro financiero y nutricional. ¿Qué pensarán de mí los de la cola si miran lo que llevo en la cesta?, me pregunto. Probablemente, lo que pensaría cualquiera: menudo gilipollas y qué lento es pagando.
Ah, que se me olvidaba, Feliz Año 2010.
Soy fan de los arqueólogos, de verdad, por eso les tomo como excusa para justificar mi tendencia al espionaje cutre. Me digo: esto es arqueología en tiempo real, o antropología, si ustedes lo prefieren. Últimamente, me dedico a practicar mi afición arqueológica en la cola del supermercado, y trato de reconstruir la vida de los vecinos de Los Barrios que tengo detrás y delante a partir de lo que llevan en los carros o en las cestas de la compra. Un paquete de pan de molde o una lata de espárragos pueden ser más reveladores que un tercer grado policial. Mi escáner funciona así: varón, raza blanca (he visto muchas series de polis, así que imito sus descripciones), unos treinta y pico, abrigo largo, pelo corto, afeitado y gafas, bien peinado. Contenido de la cesta: una pizza, un paquete de chorizo , una botella de dos litros de refresco, una barra de pan y un paquete de cuatro rollos de papel higiénico. Conclusión: soltero, no mal situado económicamente, pero tampoco para tirar cohetes por la crisis económica. Vive solo, y dentro de poco sin casa. No le gusta cocinar, lo que puede indicar una pereza máxima o una torpeza sin límites. Tampoco cuida su dieta, lo que denota cierta desinhibición desprovista de ser un metrosexual. Probablemente, un quiero y no puedo, un contenedor de pequeñas frustraciones con cada vez más abundantes canas que se resignan a que la vida es una pizza calentada en el microondas con un vaso de refresco y cualquier programa de televisión que no sea del corazón, probablemente vea los documentales de la 2. Aunque el toque del paquete de chorizo desconcierta un poco. El chorizo habla de la infancia, de bocatas en el parque, de búsqueda premeditada de sabores concretos. Hay una pequeña parte de él que se rebela contra el conformismo gris. Es esa misma parte de él que tuerce el gesto cuando echa en la urna la papeleta del voto o cuando le dice que sí a un jefe que le encarga una tarea ingrata. Esa parte que no le teme al colesterol. O quizá, sencillamente, es que necesita el chorizo para alegrar unos insípidos macarrones, en cuyo caso, estaríamos ante un hombre empeñado en representar un papel con gran exactitud.
Antes de que termine mi análisis, me toca el turno. Sólo llevo unos huevos y un litro de leche que he visto antes de llegar a los huevos. Esta vez sólo he cogido un par de cosas, porque soy el blanco perfecto de los estrategas de mercadotecnia que afinan su puntería ante una pronunciada crisis: no puedo comprar lo que he ido a comprar, y me considero afortunado, porque vivo con mi familia y porque cobro un paro de 400 Euros. Desgraciadamente, hace un mes, a un padre barreño se le denegó una ayuda social porque le faltaba tan sólo 6 miserables días por cotizar, y para colmo, se quedó en paro el 24 de Diciembre del año pasado y desde entonces está en paro. Este es un caso pero hay muchísimos más. ¿Cómo lo habrán pasado en estas Navidades? Hace años, abandonaba el súper cargado de cosas que ni necesitaba ni debía comer ni se me había ocurrido comprar, pero que iba cogiendo casi automáticamente. A veces, hasta me olvidaba de lo que realmente había ido a comprar, y esto repercutía en una pequeña carestía de huevos, aceite o detergente (y sobreabundancia de chocolatinas, yogures de sabores imposibles y anchoas del Cantábrico) que no se solucionaba hasta el día siguiente. Soy un peligro financiero y nutricional. ¿Qué pensarán de mí los de la cola si miran lo que llevo en la cesta?, me pregunto. Probablemente, lo que pensaría cualquiera: menudo gilipollas y qué lento es pagando.
Ah, que se me olvidaba, Feliz Año 2010.
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